jueves, 6 de febrero de 2020

José Luis Romero presenta el Ex-Corruptor


EL PASO VACÍO
1
Cuando salí del despacho de mi abuelo respiré profundamente. Me sentía libre. Me temblaba todo el cuerpo. Acababa de liberar toda la tensión que había acumulado enfentándome al hombre más poderoso que conocía.

Me sentía victorioso ¡Menuda jugada la del abuelo tratando de convencerme que yo era su heredero! Sabía que me ha dicho eso a mí para que no me fuera. También podían serlo mis primos, mi padre o mi tío que también trabajaban en la empresa. Si bien mi tío y mi padre no eran personas con el carácter que quería mi abuelo para dirigirla mis primos si lo eran. Borja que trabaja en los servicios jurídicos o Daniel que ya es segundo de a bordo en la oficina de proyectos, incluso Miguel que ya es un brillante director de obras eran candidatos perfectos y han tenido siempre más posibilidades que yo, que siempre he estado un escalón por detrás de mi padre.

Me iba de la empresa familiar que dirigía mi abuelo. El patriarca que gobernaba todo lo que le rodeaba, empresa, familia, propiedades y quien sabe cuantas cosas más. Desde mi puesto de trabajo había visto extrañas relaciones de la empresa con fondos de inversión de Panama y Suiza. Gracias a una operación con Ganmor, el fondo de Inversiones suizo, descubrí como mi abuelo estaba comprando contratos de obra pública pagando a políticos a traves de ellos.

Eran muchas las razones que tenía para irme de Arsenion SA. Mi ética me pedía que me fuera de la empresa tras el descubrimiento. Al trabajar en el departamento económico, en un futuro no muy lejano, me tocaría a mí personalmente ejecutar esos pagos ilegales a políticos. Pero por encima de todo me iba de la presión y del peso de un controlador de la vida de todos los miembros de su familia. Familia que consideraba suya y solo suya.

Me di cuenta que estaba dejando atrás buena parte de mi vida pasada y me afloraron los recuerdos más intensos de la relación con mi abuelo.

Los veranos que pasábamos de niños en su caseron de Navacerrada. Era muy divertido jugar con mis primos ya que mis hermanas pequeñas jugaban con muñecas y no les hacían gracia nuestros juegos. Mi abuela nos mimaba, pero cuando aparecia el abuelo todo cambiaba.

Disciplina. Esfuerzo. Deberes. Trabajo. Holgazán. Esas eran sus palabras más repetidas en aquellos veranos. Sólo recuerdo que jugase con nosotros una vez. Para nosotros fue un juego. Para el ganarnos al monopoly no lo fue. Cuando acabamos nos dijo que estaba formándonos para el futuro.

Recordé también las comida familiares de Navidad. Ese día, al acabar la comida, nuestros padres y tíos nos daban a cada uno un sobre con dinero. Lo esperábamos con ilusión pues con él iríamos a la feria a subirnos a la noria y a los coches de choque. El abuelo nunca ponía dinero en el sobre. En él sólo había unas hojas escritas y firmadas. De más mayores nos enteramos que eran acciones de la empresa.

Era duro. Quería que todos estudiásemos las carreras universitarias que a él le interesaban para incorporarnos a la empresa. Sólo dejaba de hacer presión si era una nieta la que decidía hacer farmacia o medicina, pero con los nietos fue implacable. Todos acabamos donde quiso. Al menos yo estudié Empresariales, una carrera que me gustaba bastante. A mi primo Gustavo lo matricularon en Ingeniería de Caminos y dejó de estudiar en el primer año de la carrera. Mi abuelo pasó a considerarlo la oveja negra de la familia. Fue marginado de cualquier reunión familiar en la que estuviera él. Cuando pudo se fue de casa y nunca supimos de Gustavo. Mi tía sí sabía de su vida tras su marcha pero nunca lo contó. Era consciente que, si quería proteger a su hijo, mi abuelo no tenía que saber nada de él.

Recuerdo mi trabajo en Arsenion SA con la carrera recién acabada. Lo viví con una sensación de presión constante. Nunca sabías lo que te podría caer encima. Él lo llamaba "un nuevo reto" yo lo vivía como una nueva exigencia incumplible. Esto se repetía casi semanalmente.

Un domingo, tomando unas cervezas con amigos de la facultad, me enteré que Hitler tenía una táctica muy particular. Pedía conscientemente imposibles en sus fábricas de armas para obtener la máxima producción posible. Cuando lo oí imaginé al abuelo con el bigote de Adolf. Incluso llegué a tener pesadillas con mi abuelo ese bigote dándonos órdenes en el trabajo en alemán.

Solté mis recuerdos del abuelo y me centré en el futuro inminente. Por fin me iría con Rocío a Valencia y dejaría atrás a mi abuelo con sus exigencias, trampas y mentiras. Esta marcha se gestó hacia un par de meses. Podría haberme marchado antes de la empresa del abuelo, pero no estaba dispuesto a quedarme sin trabajo cuando estaba preparando mi boda con Rocío. Más aún cuando ella no tenía trabajo. Pero la vida te pone delante lo que necesitas para dar “el gran paso”.

Habíamos ido Rocío y yo a su tierra natal a pasar un fin de semana. El sábado por la noche fuimos a un teatro alternativo ya que actuaba una amiga suya. Estaba muy relajado cuando empezó la obra pero de repente, al entrar en escena el segundo de los actores, pegué un salto en la silla. Rocío me preguntó por señas que me pasaba y acercando mis labios a su oreja le dije que ese actor era mi primo Gustavo.

Cuando acabó la función fuimos a saludar a los actores y aproveché para fundirme en un abrazo con mi primo. Nos fuimos a cenar juntos los cuatro. Gustavo y yo intercambiamos nuestros números de teléfono y ya no perdimos el contacto. Ambos teníamos muchas cosas que contarnos. Procuré verle todo lo que pude y recibí una información que me hizo replantearme lo que yo estaba haciendo con mi vida.

Gustavo me contó que haber abandonado la universidad politécnica de Madrid fue un trauma para la familia pero para él fue una liberación. Al verse alejado de toda la presión familiar encontró el verdadero amor de su madre que le demostró que le quería tal y como era y que le pensaba seguir queriéndolo hiciera lo que hiciera en la vida.

Se había dedicado hacer lo que le gustaba y, aunque apenas ganaba dinero, vivia feliz con lo poco que tenía y con su pareja, un ilustrador gráfico. Me animó a que viviera con Rocío independientemente de estar casado o no. Me hizo ver que el amor es lo más importante de todo y que mi trabajo estaría bien pagado pero no valía la pena.

Mi primo no sabía que mi abuelo me pagaba muy poco en dinero, pero si que me daba acciones de la empresa en calidad de dividendos a final de cada año.

Las conversaciones con mi primo me animaron a plantearme ir a vivir con Rocío. Dado que yo me quedaría sin trabajo pensamos de qué podríamos vivir y buscamos alternativas. Lo primero en lo que estvimos de acuerdo fue en irnos de Madrid. Allí la presión de mi familia sería muy grande.

Valoramos hacer juntos algo que nos apeteciese a los dos. Pensamos en trabajar en un hotel ya que ella había estudiado Turismo en la Universidad. También en montar un negocio relacionado con la decoración. Como bien me decía Rocío "una cosa es lo que estudias y otra la que te más te gusta hacer". Aunque yo no tenía nada de afición por la decoración. Desde bien pequeño lo que me gustaban eran los comics. Había leído miles de ellos pero no me imaginaba montando una tienda para venderlos.

Ella se dedicó a recorrer la ciudad de Valencia buscando locales donde poder montar su tienda y se encontró con un cartel de “se vende” en un pequeño hotel del centro de la ciudad. Más por curiosidad que por otra cosa entró a preguntar.

Salió muy emocionada. No era tan caro como imaginaba y me llamó enseguida. Vimos que teníamos muchas posibilidades de comprarlo. Entre las muy revalorizadas acciones que tenía desde niño y las obtenidas como dividendos recientemente disponía de dinero para la entrada. Tendríamos que ver si algún banco nos concedía un préstamo para poder comprarlo.

Fue mucho más fácil de lo que imaginé. Al primer intento me pidieron mis datos personales y me di cuenta el brutal peso de mi apellido. En cuanto el comercial que me atendía me preguntó si era familiar de mi abuelo le respondí la verdad. Se quedó parado y se escusó un momento. En un minuto regresó acompañado del director de la sucursal que me dió todas las facilidades posibles para el préstamo solicitado.

Temiéndome que se pusiesen en contacto con mi abuelo inmediatamente les pedí que no hicieran público lo del crédito solicitado ya quería ser yo quien le “diese la sorpresa” a mi abuelo.

2

Me encontraba más tranquilo después de todos esos pensamientos. Sabía que debía volar a Suiza. Me dijo el abuelo que mis acciones estaban depositadas en un banco de Zurich por temas fiscales. Al menos al final de la conversación con él aceptó que me iba y tuvo que decirme donde se encontraban.

Dos días más tarde aterricé en el aeropuerto de Kloten. Había quedado con Werner para que me entregara las acciones y su venta. Él era el gerente de la Sociedad del Inversiones Ganmor que poseía una parte significativa de la empresa familiar. Poco antes de despegar me mandó un mensaje indicándome la ubicación del banco donde me esperaba. Tomé un taxi en el aeropuerto para ir directamente al banco. Nada más entrar me hicieron pasar a una elegante sala donde me esperaba junto al director de la sucursal. La sorpresa fue que ambos hablaban un castellano perfecto. 

Me di cuenta que algo no cuadraba. No necesitaba a Werner de traductor ¿Mi abuelo había mentido o no sabía que el director de la sucursal era español? Inicié la conversación con una pregunta a Werner:

-¿Tiene ya los certificados de las acciones? -le pregunté a Werner-
-Sí. Pero antes de pasar a ese tema he de informarle de varías cosas. En estos dos días ha habido muchos cambios que desconoce y le afectan.
-Adelante, le escucho -dije sorprendido y un poco asustado-
-El hotel Bristol de Valencia ha sido comprado por una sociedad de nueva creación con capital íntegramente suizo.

Se detuvo un momento al ver mi cara completamente desencajada. No podía entender como habían descubierto el hotel que pensábamos comprar en tan poco tiempo. Me di cuenta del enorme error que cometí al contarle al abuelo mis planes ¡Y eso que no le dije ni la ciudad ni el hotel que íbamos a comprar! Werner prosiguió.

-Si firma los papeles que estoy poniéndole delante pasará a ser el representante legal y gestor único de la esta nueva sociedad.
-¿Cómo se enteraron del hotel que íbamos a comprar en tan poco tiempo?
-Era fácil. Su novia y futura gerente del hotel es de Valencia y el mercado inmobiliario de hoteles no es tan grande.
-¡Ya teníamos un preacuerdo!
-Les hicimos ver que su abuelo quería regalarle el hotel. Además les mejoramos la propuesta económica permitiendo cobrar una parte en francos suizos libres de impuestos.
-No puede creer que mi abuelo me esté haciendo esta jugada tan sucia.
-Yo no veo ninguna suciedad. Veo a un hombre rico que le da lo que quiere a su nieto.
-No creo que esa sociedad sea absolutamente independiente de la empresa de mi abuelo.
-La dependencia que tiene la nueva sociedad es el préstamo que ha solicitado con este Banco. Su abuelo me dijo que legalmente era un problema meter el dinero de Arsenion SA en la creación de esta empresa, pero si podía conseguir favores de algunos bancos. Los intereses son muy bajos como podrá ver cuando lea detenidamente los documentos. Entiendo que los necesite leer tranquilamente. Se me ha encargado que esté aquí con usted para responder todas las preguntas que me haga.

Me puse a leer. El nombre de la empresa Rocafe coincidía con el de mi novia Rocío Castelló Fernández. Esa idea sería también de mi abuelo. Había subestimado el poder que tenía sobre los suizos. 

De repente me di cuenta de la dimensión de su juego. Los suizos no eran socios de la empresa del abuelo, eran empleados. El abuelo en verdad tenía más del 50% de las acciones de la Arsenion SA.  Por eso mis acciones se guardaban en Suiza. No era sólo un problema fiscal. Además el banco era con el que trabajábamos habitualmente y tenían un director de sucursal español ¿Sería el banco también propiedad de mi abuelo? ¿Buscaba mi abuelo tenerme atado de esta forma? Probé fortuna con la pregunta que lancé.

-Parece que ambos trabajan para mi abuelo. ¿Es cierto que me va a dar tanta libertad como parecen reflejar estos documentos?
-Ninguno de nosotros trabaja directamente para la empresa de su abuelo, pero ambos trabajamos con él y hacemos cumplir sus órdenes. Sería interesante que lea la parte final del documento. Quizá allí comprenda más el alcance de la situación y la relativa libertad de acción.

Seguí leyendo. Las últimas cláusulas eran las garantías para el banco. Decían que si no podía pagar el préstamo la sociedad sería absorbida por la Sociedad de Inversiones Ganmor que dirigía Werner. Esta asumiría los bienes y las deudas de Rocafe. Ahora todo encajaba. Tenía la opción de no pagar nada y Rocafe pasaría a ser parte de la sociedad que dirigía Werner. Se lo pregunté directamente y me contestó.

-Sí. Es así como su abuelo pretende regalarle el hotel. Él mismo me ha transmitido que no tiene problemas que usted se encargase de desarrollar una división hotelera desde nuestra empresa diversificando aún más el negocio.
-¿Ha dicho aún más?
-Sí ¿Sabe quiénes son la empresa panameña que tiene otro 10% de Arsenion SA? Imagino que ahora estará pensando que es otra empresa que trabaja con la de su abuelo como la que yo represento y acertará. Ellos también están implantados en Estados Unidos con inversiones importantes en otras áreas. Son una empresa más grande y potente que la Sociedad de Inversiones Ganmor.

Estaba asumiendo el impresionante imperio económico de la familia. Seguro que el abuelo le dijo a Werner que me lo contara. Pero ¡Si yo no lo sabía hasta ese momento era porque el abuelo nunca se planteó que pudiera ser su heredero! Cada vez me sentía más pequeño ante el poder que tenía ante mí.

Me di cuenta que aún no había salido del todo de la empresa como creía. No por lo que había maquinado el abuelo con la compra del hotel sino porque yo aún seguía dándole vueltas a la posibilidad de ser el heredero.Y eso con la sarta de mentiras que me contó en mi reunión con él. Joder como manipulaba el abuelo ¡Yo que creía haber salido victorioso de aquella reunión! 

Necesitaba tener más información. Parecía que Werner creía de verdad a mi abuelo. Me estaba tratando como si ya fuera su nuevo jefe. Aproveche para seguir preguntando.

-¿Por qué le pusieron Rocafe a la empresa?
-Su abuelo pensó que su novia estaría encantada con ese nombre.

Esa respuesta me hizo ver la verdadera intención de mi abuelo. Él pretendía que yo siguiera en la empresa y que mi novia se sintiese feliz en una empresa con su nombre. Pero Rocafe no era independiente de su grupo de empresas. ¿Estaría pensando mi abuelo que era la presión de ella la que me había hecho tomar la decisión de dejar Arsenion SA? Conociendo su forma de pensar llegué a la conclusión que por su cabeza no pasaba la posibilidad de que alguien de la familia se quisiera ir de forma voluntaria de su grupo. Traté de jugar una baza más.

-¿Qué precio tiene para Rocafe el hotel? Quiero comprárselo.
-Rocafe no vende. La única forma que disponga de ese hotel es firmando los documentos que le he traído.

Así era el juego de mi abuelo. Si quería el hotel que habíamos elegido tendría que entrar en su nueva empresa llamada Rocafe.

El círculo se cerraba. Mi abuelo lo tenía todo atado y bien atado. Era el momento de decidir. Pero pedí unos minutos para pensar. No quería hacer nada sin hablar antes con Rocío. La decisión afectaba a la vida de los dos. Así que salí de la sala para hacer una llamada personal.

Al sacar mi móvil me di cuenta que continuaba en modo avión. Me había olvidado del móvil pensando en la venta de las acciones. Al activarlo me entraron varios mensajes de llamadas perdidas de Rocío y un mensaje en el que me pedía que la llamara inmediatamente.

La imaginé nerviosa esperando los resultados de la venta de la acciones. Temí desilusionarla. Suspiré profundamente y la llamé.

-¡Hola amor mío!
-¡Manuel, cielo! Me tenías muy preocupada. Pensé que te había pasado algo después de aterrizar.
-Olvidé quitar el modo avión. Lo he puesto ahora porque mi abuelo nos ha dado una sorpresa enorme.

Le relate lo sucedido con el máximo número de detalles que recordaba. Cuando acabé le pregunté:

-¿Qué crees que es lo mejor que podemos hacer?
-¿Aún no has hecho nada?
-No. Quería consultarlo contigo.
-Me alegro que quieras consultarlo conmigo. Si me hubieses preguntado porqué te estaba llamando tantas veces te habría dicho que ya sabía la jugada de tu abuelo.
-¿Cómo?
-Sí. Me llamó en cuanto despegaste de Madrid y me contó lo que te ibas a encontrar al llegar.

-¿Qué te dijo?
-Trató que yo te convenciera que firmases con la nueva empresa. Insistió que era la mejor opción para todos.

Tras quedarme pensativo unos segundos le dije a Rocío

-En ese caso tú has tenido más tiempo de pensar que hacer ¿qué crees tú que es lo mejor?
-La decisión es tuya Manuel. Las acciones son tuyas. La empresa es de tu abuelo. La propuesta te la hacen a tí.
-Sí, es cierto, pero quiero compartir una decisión que nos afecta a los dos ¿Has pensado que podemos hacer?
-Si firmas no creo que tu abuelo piense poner a nadie que te controle de momento. Serás tú su hombre de confianza en la empresa y el responsable absoluto.
-Si formo parte del grupo suizo de empresas que posee mi abuelo tendré a Werner que sustituirá a mi abuelo. El sí que es un hombre de su confianza. Me parece que seguiré igual de controlado.
-Yo he pensado más en tu familia. Quedarse con el hotel te permitiría separarte sin rupturas bruscas, sin romper con ellos.
-Romper con la empresa de mi abuelo es romper con la familia. Mi padre ya no me dirije la palabra. Podría estar enfadado porque lo usé para conseguir mi entrevista con el abuelo, pero lo está porque cree que abandono la empresa por él.

Rocío se quedó un rato pensativa y de repente y con un tono más intenso de voz me dijo

-¡Manuel por favor! Tú y yo hemos ideado un proyecto en común. Proyecto que ambos queremos hacer con toda la ilusión del mundo. Ahora que nos lo ponen fácil en ti afloran las dudas. ¿Tu problema es de ética o de miedo a tu abuelo?

La pregunta de Rocío me hizo pensar. Era cierto que habíamos puesto mucha ilusión en nuestro proyecto pero eran ilusiones que nacieron desde diferentes prespectivas. La ilusión de ella de ser gerente de hotel y la mía de librarme de la presión del tirano corruptor que dirigida tanto la empresa como la familia.

Como era habitual el abuelo había encontrado como romper, o corromper, cualquier cosa se interpusiese en su camino. Me daba cuenta que estaba manejando la ilusión de Rocío con el Hotel Bristol. Yo la había visto disfrutar con la idea desde el día que ella lo encontró. Yo sólo le aporté la posibilidad de comprarlo. Deduje de su planteamiento que no estaba dispuesta a perderlo, pero yo no estaba dispuesto a seguir trabajando para mi abuelo.

-¿Sigues ahí?
-Sí Rocío. Me había quedado pensando en tu pregunta.
-¿Puedes responderla?

Antes que pudiera decir nada me surgió una idea. En ese momento sentí lo que tenía que hacer. Todo encajaba. El juego había terminado.

-Yo no voy hace nada que impida que tú seas la gerente del Hotel Bristol -dije muy relajado retornando hacia la sala donde me esperaban-
-Entonces ¿Vas a firmar?
-No amor, voy hacer lo que en verdad quiero hacer. Un beso mi vida. -tras lo cual colgué sin darle opción a Rocío a más preguntas y poniendo el móvil en modo silencioso-

Cuando entré Werner cortó su llamada de móvil. Tenía la sensación que hablaba con mi abuelo. Antes que preguntaran les dije:

-Lo he hablado con Rocío. Quiero que nos déis un día para pensar. Si no hay problema mañana por la mañana regresaré al banco para comunicar la decisión. No quiero tenerles ocupados más tiempo.

Werner torció un poco el gesto y, tras pensarlo unos momentos, le pareció correcto. Mientras nos despediamos procuré que Werner escuchara como le preguntaba al director de la sucursal por algún hotel en el que poder dormir esa noche.

Salí del banco y me puse a buscar vuelos a Valencia. Tuve suerte. Tenía uno esa misma madrugada. Si todo iba bien aterrizaría en Valencia cerca de las 8 de la mañana.

Me fui a descansar a una modesta pensión muy diferente del hotel que me había recomendado. Desde allí llamé a mi novia y a mi madre. Quería contarle a Rocío mi decisión con tranquilidad y ver como se veía mi marcha de Arsenion desde la familia.

3

Rocío me esperaba en el aeropuerto. Nos besamos apasionadamente nada más vernos. Hacía demasiados tiempo que no estábamos juntos. Rocío no se había movido de Valencia desde que vió la opción de comprar el hotel. Teníamos mucho de que hablar pero nuestros cuerpos se reclamaban.

Más tarde y más relajados conversamos en la cama.

-¿Te ha llamado alguien de mi familia?
-He hablado con tus hermanas. Estaban muy preocupadas por tu marcha de la empresa. No he tenido noticias de tu abuelo ¿Qué crees que hará cuando se entere que no has aparecido por el banco?
- El sabrá. Ahora tiene un hotel y nadie que se haga cargo de él.
-¿Crees que me llamará para ser la gerente del hotel?
-Espero que sí. Me gusta mucho la idea de que trabajes dirigiendo un hotel, pero me temo que tus jefes serán muy duros y exigentes. Mi abuelo no tiene otro candidato ni experto en la materia. Además si no te nombra ya no habría forma de que yo me acerque a la “familia” que es lo que más desea ¿Acaso no compró el hotel para que siguiera con él?
-¿Pero no piensas acercarte a tu familia?
-No. Lo mío no es una familia. Es un clan en el que cada uno ha de ocupar su escalón. Se nos ha enseñado a que tratemos de subir dentro del clan, que la única alternativa a subir es bajar y eso es una deshonra. Yo ya ni subo ni bajo. Me salgo del clan. No soy el primero que lo hace y sé cuáles son las consecuencias. No quiero nada de ellos.
-¿Estás seguro?
-Esa es la única posibilidad que tengo de ser independiente. Dejé mis acciones en Suiza porque no quiero saber nada de ellas. Son también parte de mi pasado. Si sigo con ellas seguiré atrapado por el abuelo. No era consciente hasta ayer de que él nos estaba comprando con ellas desde que éramos pequeños.

Rocío me abrazó muy fuerte después de estas palabras y nos quedamos así un buen rato y luego me pregunto

¿Has pensado ya en algún proyecto?
-No. Mi proyecto era salir del clan y lo he hecho. Con la excepción de Gustavo no pienso volver a relacionarme más con mi familia.
-¿Ni con tu madre?
-Hablé con ella desde Suiza. Se ha puesto del lado de mi padre. No tiene otra alternativa dentro del clan. Ella se está sintiendo mal vista dentro de la familia con mi marcha. Me lo echó en cara en la conversación. No creo que procure acercarse a mí.  Cuando traté de hablar con mis hermanas no quisieron ni ponerse al teléfono.

Rocío puso una cara de sorpresa. No se esperaba que no quisieran hablar conmigo. Ella se llevaba relativamente bien con ellas.

-¡Qué cínicas!, Conmigo fueron amables pero muy preguntonas. Todo el tiempo querían saber lo que íbamos hacer. Ahora me doy cuenta que lo único que querían cuando me llamaron era sacarme información sobre ti.
-No me extraña su postura. Ellas están muy cómodas dentro del clan. En la parte más baja del mismo no se les exige gran cosa. Relacionarse conmigo pondría en riesgo su comodidad.
-¿Eres consciente que vas a vivir sin familia y emigrando a Valencia?
-Soy consciente que emigro a una ciudad que me parece mucho más interesante que Madrid y sé que ahora mi única familia eres tú.

Rocío me mostró una sonrisa de satisfacción a mis palabras y me dijo

-Aún no me has dicho qué vas hacer.
-Si lo supiera te lo habría dicho. De momento yo siento que he dado un gran paso que, en cambio, para mi familia he dado un salto al vacío.
-Entonces debes de haber dado el paso vacío. –dijo Rocío riéndose y luego más seria me dijo
- Pero algo tendrás que hacer.

Me quedé pensando. Hacía algunas semanas que era consciente de algo muy peculiar en mi relación con Rocío Sus preguntas me hacían encontrar respuestas que yo sólo no las hubiera encontrado. Me llegó a la mente la frase suya "una cosa es lo que estudias y otra la que te más te gusta hacer" y pensé en lo que me apetecía hacer en ese momento. Lo tuve claro.

Estuve escribiendo un buen rato y esa misma tarde llamé al novio de Gustavo. Le propuse que trabajasemos juntos en la elaboración de un comic donde los protagonistas seríamos mi abuelo y yo. "El paso vacío" empezaría en la conversación que tuvimos mi abuelo y yo en su despacho.


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