EL PASO VACÍO
1
Cuando salí del despacho de mi abuelo respiré profundamente. Me sentía
libre. Me temblaba todo el cuerpo. Acababa de liberar toda la tensión que había
acumulado enfentándome al hombre más poderoso que conocía.
Me sentía victorioso ¡Menuda jugada la del abuelo tratando de convencerme
que yo era su heredero! Sabía que me ha dicho eso a mí para que no me fuera.
También podían serlo mis primos, mi padre o mi tío que también trabajaban en la
empresa. Si bien mi tío y mi padre no eran personas con el carácter que quería
mi abuelo para dirigirla mis primos si lo eran. Borja que trabaja en los
servicios jurídicos o Daniel que ya es segundo de a bordo en la oficina de
proyectos, incluso Miguel que ya es un brillante director de obras eran
candidatos perfectos y han tenido siempre más posibilidades que yo, que siempre
he estado un escalón por detrás de mi padre.
Me iba de la empresa familiar que dirigía mi abuelo. El patriarca que
gobernaba todo lo que le rodeaba, empresa, familia, propiedades y quien sabe
cuantas cosas más. Desde mi puesto de trabajo había visto extrañas relaciones
de la empresa con fondos de inversión de Panama y Suiza. Gracias a una
operación con Ganmor, el fondo de Inversiones suizo, descubrí como mi abuelo
estaba comprando contratos de obra pública pagando a políticos a traves de
ellos.
Eran muchas las razones que tenía para irme de Arsenion SA. Mi ética me
pedía que me fuera de la empresa tras el descubrimiento. Al trabajar en el
departamento económico, en un futuro no muy lejano, me tocaría a mí personalmente
ejecutar esos pagos ilegales a políticos. Pero por encima de todo me iba de la
presión y del peso de un controlador de la vida de todos los miembros de su
familia. Familia que consideraba suya y solo suya.
Me di cuenta que estaba dejando atrás buena parte de mi vida pasada y me
afloraron los recuerdos más intensos de la relación con mi abuelo.
Los veranos que pasábamos de niños en su caseron de Navacerrada. Era muy
divertido jugar con mis primos ya que mis hermanas pequeñas jugaban con muñecas
y no les hacían gracia nuestros juegos. Mi abuela nos mimaba, pero cuando
aparecia el abuelo todo cambiaba.
Disciplina. Esfuerzo. Deberes. Trabajo. Holgazán. Esas eran sus palabras
más repetidas en aquellos veranos. Sólo recuerdo que jugase con nosotros una
vez. Para nosotros fue un juego. Para el ganarnos al monopoly no lo fue. Cuando
acabamos nos dijo que estaba formándonos para el futuro.
Recordé también las comida familiares de Navidad. Ese día, al acabar la comida,
nuestros padres y tíos nos daban a cada uno un sobre con dinero. Lo esperábamos
con ilusión pues con él iríamos a la feria a subirnos a la noria y a los coches
de choque. El abuelo nunca ponía dinero en el sobre. En él sólo había unas
hojas escritas y firmadas. De más mayores nos enteramos que eran acciones de la
empresa.
Era duro. Quería que todos estudiásemos las carreras universitarias que a
él le interesaban para incorporarnos a la empresa. Sólo dejaba de hacer presión
si era una nieta la que decidía hacer farmacia o medicina, pero con los nietos
fue implacable. Todos acabamos donde quiso. Al menos yo estudié Empresariales,
una carrera que me gustaba bastante. A mi primo Gustavo lo matricularon en
Ingeniería de Caminos y dejó de estudiar en el primer año de la carrera. Mi
abuelo pasó a considerarlo la oveja negra de la familia. Fue marginado de
cualquier reunión familiar en la que estuviera él. Cuando pudo se fue de casa y
nunca supimos de Gustavo. Mi tía sí sabía de su vida tras su marcha pero nunca
lo contó. Era consciente que, si quería proteger a su hijo, mi abuelo no tenía
que saber nada de él.
Recuerdo mi trabajo en Arsenion SA con la carrera recién acabada. Lo viví
con una sensación de presión constante. Nunca sabías lo que te podría caer
encima. Él lo llamaba "un nuevo reto" yo lo vivía como una nueva
exigencia incumplible. Esto se repetía casi semanalmente.
Un domingo, tomando unas cervezas con amigos de la facultad, me enteré que
Hitler tenía una táctica muy particular. Pedía conscientemente imposibles en
sus fábricas de armas para obtener la máxima producción posible. Cuando lo oí
imaginé al abuelo con el bigote de Adolf. Incluso llegué a tener pesadillas con
mi abuelo ese bigote dándonos órdenes en el trabajo en alemán.
Solté mis recuerdos del abuelo y me centré en el futuro inminente. Por fin me
iría con Rocío a Valencia y dejaría atrás a mi abuelo con sus exigencias, trampas
y mentiras. Esta marcha se gestó hacia un par de meses. Podría haberme marchado
antes de la empresa del abuelo, pero no estaba dispuesto a quedarme sin trabajo
cuando estaba preparando mi boda con Rocío. Más aún cuando ella no tenía
trabajo. Pero la vida te pone delante lo que necesitas para dar “el gran paso”.
Habíamos ido Rocío y yo a su tierra natal a pasar un fin de semana. El
sábado por la noche fuimos a un teatro alternativo ya que actuaba una amiga
suya. Estaba muy relajado cuando empezó la obra pero de repente, al entrar en
escena el segundo de los actores, pegué un salto en la silla. Rocío me preguntó
por señas que me pasaba y acercando mis labios a su oreja le dije que ese actor
era mi primo Gustavo.
Cuando acabó la función fuimos a saludar a los actores y aproveché para
fundirme en un abrazo con mi primo. Nos fuimos a cenar juntos los cuatro.
Gustavo y yo intercambiamos nuestros números de teléfono y ya no perdimos el
contacto. Ambos teníamos muchas cosas que contarnos. Procuré verle todo lo que
pude y recibí una información que me hizo replantearme lo que yo estaba
haciendo con mi vida.
Gustavo me contó que haber abandonado la universidad politécnica de Madrid
fue un trauma para la familia pero para él fue una liberación. Al verse alejado
de toda la presión familiar encontró el verdadero amor de su madre que le
demostró que le quería tal y como era y que le pensaba seguir queriéndolo
hiciera lo que hiciera en la vida.
Se había dedicado hacer lo que le gustaba y, aunque apenas ganaba dinero,
vivia feliz con lo poco que tenía y con su pareja, un ilustrador gráfico. Me
animó a que viviera con Rocío independientemente de estar casado o no. Me hizo
ver que el amor es lo más importante de todo y que mi trabajo estaría bien
pagado pero no valía la pena.
Mi primo no sabía que mi abuelo me pagaba muy poco en dinero, pero si que
me daba acciones de la empresa en calidad de dividendos a final de cada año.
Las conversaciones con mi primo me animaron a plantearme ir a vivir con
Rocío. Dado que yo me quedaría sin trabajo pensamos de qué podríamos vivir y
buscamos alternativas. Lo primero en lo que estvimos de acuerdo fue en irnos de
Madrid. Allí la presión de mi familia sería muy grande.
Valoramos hacer juntos algo que nos apeteciese a los dos. Pensamos en
trabajar en un hotel ya que ella había estudiado Turismo en la Universidad.
También en montar un negocio relacionado con la decoración. Como bien me decía
Rocío "una cosa es lo que estudias y
otra la que te más te gusta hacer". Aunque yo no tenía nada de afición
por la decoración. Desde bien pequeño lo que me gustaban eran los comics. Había
leído miles de ellos pero no me imaginaba montando una tienda para venderlos.
Ella se dedicó a recorrer la ciudad de Valencia buscando locales donde
poder montar su tienda y se encontró con un cartel de “se vende” en un pequeño
hotel del centro de la ciudad. Más por curiosidad que por otra cosa entró a
preguntar.
Salió muy emocionada. No era tan caro como imaginaba y me llamó enseguida.
Vimos que teníamos muchas posibilidades de comprarlo. Entre las muy revalorizadas
acciones que tenía desde niño y las obtenidas como dividendos recientemente
disponía de dinero para la entrada. Tendríamos que ver si algún banco nos
concedía un préstamo para poder comprarlo.
Fue mucho más fácil de lo que imaginé. Al primer intento me pidieron mis
datos personales y me di cuenta el brutal peso de mi apellido. En cuanto el
comercial que me atendía me preguntó si era familiar de mi abuelo le respondí
la verdad. Se quedó parado y se escusó un momento. En un minuto regresó acompañado
del director de la sucursal que me dió todas las facilidades posibles para el
préstamo solicitado.
Temiéndome que se pusiesen en contacto con mi abuelo inmediatamente les
pedí que no hicieran público lo del crédito solicitado ya quería ser yo quien le
“diese la sorpresa” a mi abuelo.
2
Me encontraba más tranquilo después de todos esos pensamientos. Sabía que
debía volar a Suiza. Me dijo el abuelo que mis acciones estaban depositadas en
un banco de Zurich por temas fiscales. Al menos al final de la conversación con
él aceptó que me iba y tuvo que decirme donde se encontraban.
Dos días más tarde aterricé en el aeropuerto de Kloten. Había quedado con
Werner para que me entregara las acciones y su venta. Él era el gerente de la
Sociedad del Inversiones Ganmor que poseía una parte significativa de la
empresa familiar. Poco antes de despegar me mandó un mensaje indicándome la
ubicación del banco donde me esperaba. Tomé un taxi en el aeropuerto para ir
directamente al banco. Nada más entrar me hicieron pasar a una elegante sala
donde me esperaba junto al director de la sucursal. La sorpresa fue que ambos
hablaban un castellano perfecto.
Me di cuenta que algo no cuadraba. No necesitaba a Werner de traductor ¿Mi
abuelo había mentido o no sabía que el director de la sucursal era español?
Inicié la conversación con una pregunta a Werner:
-¿Tiene ya los certificados de las acciones? -le pregunté a Werner-
-Sí. Pero antes de pasar a ese tema he de informarle de varías cosas. En
estos dos días ha habido muchos cambios que desconoce y le afectan.
-Adelante, le escucho -dije sorprendido y un poco asustado-
-El hotel Bristol de Valencia ha sido comprado por una sociedad de nueva
creación con capital íntegramente suizo.
Se detuvo un momento al ver mi cara completamente desencajada. No podía
entender como habían descubierto el hotel que pensábamos comprar en tan poco
tiempo. Me di cuenta del enorme error que cometí al contarle al abuelo mis
planes ¡Y eso que no le dije ni la ciudad ni el hotel que íbamos a comprar! Werner
prosiguió.
-Si firma los papeles que estoy poniéndole delante pasará a ser el
representante legal y gestor único de la esta nueva sociedad.
-¿Cómo se enteraron del hotel que íbamos a comprar en tan poco tiempo?
-Era fácil. Su novia y futura gerente del hotel es de Valencia y el mercado
inmobiliario de hoteles no es tan grande.
-¡Ya teníamos un preacuerdo!
-Les hicimos ver que su abuelo quería regalarle el hotel. Además les mejoramos
la propuesta económica permitiendo cobrar una parte en francos suizos libres de
impuestos.
-No puede creer que mi abuelo me esté haciendo esta jugada tan sucia.
-Yo no veo ninguna suciedad. Veo a un hombre rico que le da lo que quiere a
su nieto.
-No creo que esa sociedad sea absolutamente independiente de la empresa de
mi abuelo.
-La dependencia que tiene la nueva sociedad es el préstamo que ha
solicitado con este Banco. Su abuelo me dijo que legalmente era un problema
meter el dinero de Arsenion SA en la creación de esta empresa, pero si podía
conseguir favores de algunos bancos. Los intereses son muy bajos como podrá ver
cuando lea detenidamente los documentos. Entiendo que los necesite leer
tranquilamente. Se me ha encargado que esté aquí con usted para responder todas
las preguntas que me haga.
Me puse a leer. El nombre de la empresa Rocafe coincidía con el de mi novia
Rocío Castelló Fernández. Esa idea sería también de mi abuelo. Había
subestimado el poder que tenía sobre los suizos.
De repente me di cuenta de la dimensión de su juego. Los suizos no eran
socios de la empresa del abuelo, eran empleados. El abuelo en verdad tenía más
del 50% de las acciones de la Arsenion SA.
Por eso mis acciones se guardaban en Suiza. No era sólo un problema
fiscal. Además el banco era con el que trabajábamos habitualmente y tenían un
director de sucursal español ¿Sería el banco también propiedad de mi abuelo?
¿Buscaba mi abuelo tenerme atado de esta forma? Probé fortuna con la pregunta
que lancé.
-Parece que ambos trabajan para mi abuelo. ¿Es cierto que me va a dar tanta
libertad como parecen reflejar estos documentos?
-Ninguno de nosotros trabaja directamente para la empresa de su abuelo,
pero ambos trabajamos con él y hacemos cumplir sus órdenes. Sería interesante
que lea la parte final del documento. Quizá allí comprenda más el alcance de la
situación y la relativa libertad de acción.
Seguí leyendo. Las últimas cláusulas eran las garantías para el banco.
Decían que si no podía pagar el préstamo la sociedad sería absorbida por la
Sociedad de Inversiones Ganmor que dirigía Werner. Esta asumiría los bienes y
las deudas de Rocafe. Ahora todo encajaba. Tenía la opción de no pagar nada y
Rocafe pasaría a ser parte de la sociedad que dirigía Werner. Se lo pregunté
directamente y me contestó.
-Sí. Es así como su abuelo pretende regalarle el hotel. Él mismo me ha
transmitido que no tiene problemas que usted se encargase de desarrollar una
división hotelera desde nuestra empresa diversificando aún más el negocio.
-¿Ha dicho aún más?
-Sí ¿Sabe quiénes son la empresa panameña que tiene otro 10% de Arsenion SA?
Imagino que ahora estará pensando que es otra empresa que trabaja con la de su abuelo
como la que yo represento y acertará. Ellos también están implantados en
Estados Unidos con inversiones importantes en otras áreas. Son una empresa más
grande y potente que la Sociedad de Inversiones Ganmor.
Estaba asumiendo el impresionante imperio económico de la familia. Seguro
que el abuelo le dijo a Werner que me lo contara. Pero ¡Si yo no lo sabía hasta
ese momento era porque el abuelo nunca se planteó que pudiera ser su heredero!
Cada vez me sentía más pequeño ante el poder que tenía ante mí.
Me di cuenta que aún no había salido del todo de la empresa como creía. No
por lo que había maquinado el abuelo con la compra del hotel sino porque yo aún
seguía dándole vueltas a la posibilidad de ser el heredero.Y eso con la sarta
de mentiras que me contó en mi reunión con él. Joder como manipulaba el abuelo
¡Yo que creía haber salido victorioso de aquella reunión!
Necesitaba tener más información. Parecía que Werner creía de verdad a mi
abuelo. Me estaba tratando como si ya fuera su nuevo jefe. Aproveche para
seguir preguntando.
-¿Por qué le pusieron Rocafe a la empresa?
-Su abuelo pensó que su novia estaría encantada con ese nombre.
Esa respuesta me hizo ver la verdadera intención de mi abuelo. Él pretendía
que yo siguiera en la empresa y que mi novia se sintiese feliz en una empresa
con su nombre. Pero Rocafe no era independiente de su grupo de empresas. ¿Estaría
pensando mi abuelo que era la presión de ella la que me había hecho tomar la
decisión de dejar Arsenion SA? Conociendo su forma de pensar llegué a la
conclusión que por su cabeza no pasaba la posibilidad de que alguien de la
familia se quisiera ir de forma voluntaria de su grupo. Traté de jugar una baza
más.
-¿Qué precio tiene para Rocafe el hotel? Quiero comprárselo.
-Rocafe no vende. La única forma que disponga de ese hotel es firmando los
documentos que le he traído.
Así era el juego de mi abuelo. Si quería el hotel que habíamos elegido
tendría que entrar en su nueva empresa llamada Rocafe.
El círculo se cerraba. Mi abuelo lo tenía todo atado y bien atado. Era el
momento de decidir. Pero pedí unos minutos para pensar. No quería hacer nada
sin hablar antes con Rocío. La decisión afectaba a la vida de los dos. Así que
salí de la sala para hacer una llamada personal.
Al sacar mi móvil me di cuenta que continuaba en modo avión. Me había
olvidado del móvil pensando en la venta de las acciones. Al activarlo me
entraron varios mensajes de llamadas perdidas de Rocío y un mensaje en el que
me pedía que la llamara inmediatamente.
La imaginé nerviosa esperando los resultados de la venta de la acciones.
Temí desilusionarla. Suspiré profundamente y la llamé.
-¡Hola amor mío!
-¡Manuel, cielo! Me tenías muy preocupada. Pensé que te había pasado algo
después de aterrizar.
-Olvidé quitar el modo avión. Lo he puesto ahora porque mi abuelo nos ha
dado una sorpresa enorme.
Le relate lo sucedido con el máximo número de detalles que recordaba. Cuando
acabé le pregunté:
-¿Qué crees que es lo mejor que podemos hacer?
-¿Aún no has hecho nada?
-No. Quería consultarlo contigo.
-Me alegro que quieras consultarlo conmigo. Si me hubieses preguntado
porqué te estaba llamando tantas veces te habría dicho que ya sabía la jugada
de tu abuelo.
-¿Cómo?
-Sí. Me llamó en cuanto despegaste de Madrid y me contó lo que te ibas a
encontrar al llegar.
-¿Qué te dijo?
-Trató que yo te convenciera que firmases con la nueva empresa. Insistió
que era la mejor opción para todos.
Tras quedarme pensativo unos segundos le dije a Rocío
-En ese caso tú has tenido más tiempo de pensar que hacer ¿qué crees tú que
es lo mejor?
-La decisión es tuya Manuel. Las acciones son tuyas. La empresa es de tu
abuelo. La propuesta te la hacen a tí.
-Sí, es cierto, pero quiero compartir una decisión que nos afecta a los dos
¿Has pensado que podemos hacer?
-Si firmas no creo que tu abuelo piense poner a nadie que te controle de
momento. Serás tú su hombre de confianza en la empresa y el responsable
absoluto.
-Si formo parte del grupo suizo de empresas que posee mi abuelo tendré a
Werner que sustituirá a mi abuelo. El sí que es un hombre de su confianza. Me
parece que seguiré igual de controlado.
-Yo he pensado más en tu familia. Quedarse con el hotel te permitiría
separarte sin rupturas bruscas, sin romper con ellos.
-Romper con la empresa de mi abuelo es romper con la familia. Mi padre ya
no me dirije la palabra. Podría estar enfadado porque lo usé para conseguir mi entrevista
con el abuelo, pero lo está porque cree que abandono la empresa por él.
Rocío se quedó un rato pensativa y de repente y con un tono más intenso de
voz me dijo
-¡Manuel por favor! Tú y yo hemos ideado un proyecto en común. Proyecto que
ambos queremos hacer con toda la ilusión del mundo. Ahora que nos lo ponen
fácil en ti afloran las dudas. ¿Tu problema es de ética o de miedo a tu abuelo?
La pregunta de Rocío me hizo pensar. Era cierto que habíamos puesto mucha
ilusión en nuestro proyecto pero eran ilusiones que nacieron desde diferentes
prespectivas. La ilusión de ella de ser gerente de hotel y la mía de librarme
de la presión del tirano corruptor que dirigida tanto la empresa como la
familia.
Como era habitual el abuelo había encontrado como romper, o corromper,
cualquier cosa se interpusiese en su camino. Me daba cuenta que estaba
manejando la ilusión de Rocío con el Hotel Bristol. Yo la había visto disfrutar
con la idea desde el día que ella lo encontró. Yo sólo le aporté la posibilidad
de comprarlo. Deduje de su planteamiento que no estaba dispuesta a perderlo,
pero yo no estaba dispuesto a seguir trabajando para mi abuelo.
-¿Sigues ahí?
-Sí Rocío. Me había quedado pensando en tu pregunta.
-¿Puedes responderla?
Antes que pudiera decir nada me surgió una idea. En ese momento sentí lo
que tenía que hacer. Todo encajaba. El juego había terminado.
-Yo no voy hace nada que impida que tú seas la gerente del Hotel Bristol
-dije muy relajado retornando hacia la sala donde me esperaban-
-Entonces ¿Vas a firmar?
-No amor, voy hacer lo que en verdad quiero hacer. Un beso mi vida. -tras
lo cual colgué sin darle opción a Rocío a más preguntas y poniendo el móvil en
modo silencioso-
Cuando entré Werner cortó su llamada de móvil. Tenía la sensación que
hablaba con mi abuelo. Antes que preguntaran les dije:
-Lo he hablado con Rocío. Quiero que nos déis un día para pensar. Si no hay
problema mañana por la mañana regresaré al banco para comunicar la decisión. No
quiero tenerles ocupados más tiempo.
Werner torció un poco el gesto y, tras pensarlo unos momentos, le pareció
correcto. Mientras nos despediamos procuré que Werner escuchara como le preguntaba
al director de la sucursal por algún hotel en el que poder dormir esa noche.
Salí del banco y me puse a buscar vuelos a Valencia. Tuve suerte. Tenía uno
esa misma madrugada. Si todo iba bien aterrizaría en Valencia cerca de las 8 de
la mañana.
Me fui a descansar a una modesta pensión muy diferente del hotel que me
había recomendado. Desde allí llamé a mi novia y a mi madre. Quería contarle a
Rocío mi decisión con tranquilidad y ver como se veía mi marcha de Arsenion
desde la familia.
3
Rocío me esperaba en el aeropuerto. Nos besamos apasionadamente nada más
vernos. Hacía demasiados tiempo que no estábamos juntos. Rocío no se había
movido de Valencia desde que vió la opción de comprar el hotel. Teníamos mucho
de que hablar pero nuestros cuerpos se reclamaban.
Más tarde y más relajados conversamos en la cama.
-¿Te ha llamado alguien de mi familia?
-He hablado con tus hermanas. Estaban muy preocupadas por tu marcha de la
empresa. No he tenido noticias de tu abuelo ¿Qué crees que hará cuando se
entere que no has aparecido por el banco?
- El sabrá. Ahora tiene un hotel y nadie que se haga cargo de él.
-¿Crees que me llamará para ser la gerente del hotel?
-Espero que sí. Me gusta mucho la idea de que trabajes dirigiendo un hotel,
pero me temo que tus jefes serán muy duros y exigentes. Mi abuelo no tiene otro
candidato ni experto en la materia. Además si no te nombra ya no habría forma
de que yo me acerque a la “familia” que es lo que más desea ¿Acaso no compró el
hotel para que siguiera con él?
-¿Pero no piensas acercarte a tu familia?
-No. Lo mío no es una familia. Es un clan en el que cada uno ha de ocupar
su escalón. Se nos ha enseñado a que tratemos de subir dentro del clan, que la
única alternativa a subir es bajar y eso es una deshonra. Yo ya ni subo ni
bajo. Me salgo del clan. No soy el primero que lo hace y sé cuáles son las
consecuencias. No quiero nada de ellos.
-¿Estás seguro?
-Esa es la única posibilidad que tengo de ser independiente. Dejé mis
acciones en Suiza porque no quiero saber nada de ellas. Son también parte de mi
pasado. Si sigo con ellas seguiré atrapado por el abuelo. No era consciente
hasta ayer de que él nos estaba comprando con ellas desde que éramos pequeños.
Rocío me abrazó muy fuerte después de estas palabras y nos quedamos así un
buen rato y luego me pregunto
¿Has pensado ya en algún proyecto?
-No. Mi proyecto era salir del clan y lo he hecho. Con la excepción de Gustavo
no pienso volver a relacionarme más con mi familia.
-¿Ni con tu madre?
-Hablé con ella desde Suiza. Se ha puesto del lado de mi padre. No tiene
otra alternativa dentro del clan. Ella se está sintiendo mal vista dentro de la
familia con mi marcha. Me lo echó en cara en la conversación. No creo que
procure acercarse a mí. Cuando traté de
hablar con mis hermanas no quisieron ni ponerse al teléfono.
Rocío puso una cara de sorpresa. No se esperaba que no quisieran hablar
conmigo. Ella se llevaba relativamente bien con ellas.
-¡Qué cínicas!, Conmigo fueron amables pero muy preguntonas. Todo el tiempo
querían saber lo que íbamos hacer. Ahora me doy cuenta que lo único que querían
cuando me llamaron era sacarme información sobre ti.
-No me extraña su postura. Ellas están muy cómodas dentro del clan. En la
parte más baja del mismo no se les exige gran cosa. Relacionarse conmigo
pondría en riesgo su comodidad.
-¿Eres consciente que vas a vivir sin familia y emigrando a Valencia?
-Soy consciente que emigro a una ciudad que me parece mucho más interesante
que Madrid y sé que ahora mi única familia eres tú.
Rocío me mostró una sonrisa de satisfacción a mis palabras y me dijo
-Aún no me has dicho qué vas hacer.
-Si lo supiera te lo habría dicho. De momento yo siento que he dado un gran
paso que, en cambio, para mi familia he dado un salto al vacío.
-Entonces debes de haber dado el paso vacío. –dijo Rocío riéndose y luego
más seria me dijo
- Pero algo tendrás que hacer.
Me quedé pensando. Hacía algunas semanas que era consciente de algo muy
peculiar en mi relación con Rocío Sus preguntas me hacían encontrar respuestas
que yo sólo no las hubiera encontrado. Me llegó a la mente la frase suya "una cosa es lo que estudias y otra la que te
más te gusta hacer" y pensé en lo que me apetecía hacer en ese
momento. Lo tuve claro.
Estuve escribiendo un buen rato y esa misma tarde llamé al novio de
Gustavo. Le propuse que trabajasemos juntos en la elaboración de un comic donde
los protagonistas seríamos mi abuelo y yo. "El paso vacío" empezaría
en la conversación que tuvimos mi abuelo y yo en su despacho.
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