Ultima versión. Sólo falta el remate y ya estará lista para recibir aportaciones, modificaciones, críticas, coñas y lo que apetezca. Yo os regalo por Reyes el curro de leeros el rollo (que son 9 folios en Times New Roman 12). Buon Anno per tutti
José Luis
Romero
CORRUPTOR
ABUELO
Hacía tiempo que no veía a mi hijo tan alterado. Me sorprendió que no
pidiera permiso para entrar en el despacho. Él que mantenía el respeto
profesional hacia el Jefe de la empresa como cualquier otro trabajador. Su cara
estaba enrojecida y no encontraba como empezar a contarme el problema. Le hice
sentarse en el sofá de las visitas y traté de calmarle:
-Tranquilo. No permitas que los problemas te alteren de esa forma. No será
tan grave.
-Padre. Tu nieto quiere dejar la empresa.
-Será un enfado momentáneo. -no me dejo seguir-
-De momentáneo nada. "Criterios
éticos le impiden seguir en la empresa" me ha dicho el muy cretino.
Respiré profundamente y me quedé mirándolo. No me gustaba que me
interrumpiera cuando hablaba, pero entendía el problema y me di cuenta que se
sentía desbordado e incapaz de solucionarlo.
-Entonces imagino que quieres que hable yo con él y que resuelva el
problema.
-Sí -dijo sin levantar la cabeza-
No llevaba nada bien que le hiciera ver su incapacidad de comunicación con
su hijo. Tras pensar un poco como actuar le pedí que me contara todo lo que
supiera. Fue una larga conversación. Me quede unos minutos pensando y le pedí a
él que se fuera y a la secretaria que llamara a mi nieto al despacho.
Entró con paso tranquilo, demostrando que sabía lo que quería y seguro de
que yo le iba a llamar. Supe en ese instante que él ya contaba con que le
llamaría y que se habría preparado lo que iba a decirme. Era mucho más hábil
que su padre. Tendría que ser muy directo si quería obtener resultados.
- Así que quieres irte de la empresa. Explícame las causas. Tu padre apenas
supo hablarme de no sé qué problemas éticos.
-Sí. Son problemas éticos. He descubierto como estáis comprando contratos.
Me habéis ocultado que lo hacíais y eso me duele aún más.
-Sabía que tenías que enterarte algún día. Esperaba que fuera más adelante
cuando estuvieras más hecho a la empresa y comprendieras mejor los complejos
requisitos de la contratación pública.
-Abuelo. Tú mismo has hecho que me especialice en contratos. Casi me
conozco la Ley de contratos del sector público de memoria y lo sabes ¿A qué
complejos requisitos te refieres?
Estaba sorprendiéndome con su frialdad. Yo esperaba ganármelo con alguna
explosión emocional que le hiciera cometer algún error. Esta vez lo había
subestimado.
- ¿Has visto cómo funciona la competencia y como compra los contratos a un
partido político con donativos?
- Sí y también he visto como llevan al presidente del consejo de dirección
y al gerente ante los tribunales por corrupción y les toca cambiar el rumbo y
de equipo directivo.
-Nosotros no hemos cometido ese error.
-Yo no me intereso en los errores no cometidos. Me intereso en lo que se ha
hecho en esta empresa estando yo trabajando en ella.
Le había contado a su padre como siguió sus viajes a Suiza el año anterior
y como tras esas gestiones allí habíamos ganado de golpe tres concursos y que
este año había vuelto a suceder lo mismo. Sabía que nuestras cuentas no habían
movido ni un euro hacía ningún político español, pero nuestros socios suizos sí
que habían recibido unas ayudas muy significativas. Sin
contra-prestación alguna y para, en teoría, pagar unas fianzas de unos
contratos que ellos habían ganado allí se llevaron una cuantiosa cantidad de
dinero. Sólo en teoría porque los contratos no existían.
En verdad mi nieto era un gran investigador. Sabía que el dinero que
recibían los políticos en Suiza vendría de algo punto de aquel país que no se
podría vincular nunca con nuestra empresa.
Empezaba a asustarme. Veía que uno de mis nietos, los pilares en los que
apoyar la empresa cuando ya no pudiese dirigirla yo, se me estaba yendo ¡Con lo
inútiles que habían demostrado ser mis hijos y lo buenos y eficientes que eran
los nietos que trabajaban conmigo!
Busqué otras alternativas para convencerlo.
-Sabes que esta empresa es una Sociedad Anónima y que nosotros sólo tenemos
el 30% del capital. Los que han comprado las acciones nos han hecho crecer pero
quieren aún más beneficios que el año anterior ¿cómo quieres que los consigamos
si no hacemos alguna irregularidad?
-No llames irregularidad a un delito. Además el control de la empresa
siempre será tuyo.
-¿No crees que los Suizos puedan incrementar su porcentaje y puedan pasar a
dirigir ellos la empresa?
-Tratándolos tan bien como los tratas dudo que quieran el control. Tienen
más beneficios si controlas tú que si lo hicieran ellos. Es más, si se diera el
caso, seguro que te dejarían a ti seguir mandando.
Me quedé mirándolo un instante Lo veía muy centrado. Estaba seguro que
habría preparado esta conversación hacía tiempo. Seguro que habría puesto a su
padre de los nervios para conseguir que viniera a mí. Así había conseguido que
yo le convocara sin tener que empezar pidiendo o justificando.
Me sentí como un juguete en sus manos. Cada vez lo veía más lejos de
nosotros, su familia. Lo veía tan seguro de sí mismo, tan adulto que casi no lo
reconocía. Nunca me había plantado cara así. Tocaba cambiar el tono con un
golpe bajo.
-Yo no soy eterno. Sabes que eres el heredero. Por eso te pago casi todo lo
que ganas en acciones de la empresa.
-Yo no lo elegí. Dices que seré el heredero. Pero este heredero no quiere
seguir tus pasos.
-¿Qué camino quieres seguir?
-Un camino libre de corrupción. Ganar dinero limpio.
-Consideras esta empresa corrupta y tienes acciones de ella ¿Piensas ganar
dinero limpio con esas acciones?
-Mi intención es venderlas para trazar mi propio camino desde cero. Pienso
convertir las acciones en el sueldo que no me has pagado estos años
Me dolió. Querer deshacerse de esas acciones era romper con la familia. La
empresa era el eje central alrededor de los que todos sus miembros vivían. Mi
nieto me dejaba y eso me dejaba roto. Desde la muerte de mi madre nunca me
había sentido así de mal. No quería que se fuera y ya lo veía lejos de
nosotros.
Me tragué el dolor como lo hice en el entierro de mi madre. Era la cabeza
visible y no podía mostrar debilidad. Tenía que encontrar algo que me acercara
a él. No se me ocurría nada hasta que recordé el dicho que dice “si no puedes con él únete a él”
Decidí hacerme el vencido para darle confianza y que me explicara sus
planes. Sólo así podría conseguir un acercamiento. Puse en mi voz el
abatimiento que sentía y me permití mostrar el dolor que sentía a través de mi
cara.
-¿Cómo piensas ganarte la vida?
-Comprando un hotel con el valor de las acciones.
-¿Dónde lo vas a comprar?
-En algún lugar de España que no es Madrid. Me quiero ir a vivir fuera.
-¿Estás seguro de que será una buena inversión?
-Sí abuelo. Me has enseñado tú. Donde voy a comprar el turismo va en
aumento.
¡Con que va a comprar un hotel! Este chico es brillante, incluso más de lo
que creía. Seguiré el juego. Seguro que será bueno para los dos.
-Tus acciones están en Suiza. Es por un tema fiscal. Pero no te preocupes.
Llama a Werner y él te hará de traductor en el banco donde están depositadas
para que las recuperes – dije tratando de disimular una sonrisa que se me
escapaba-
En cuanto salío por la puerta descolgué el teléfono. Había muchas cosas que
hacer y muy poco tiempo.
NIETO
Cuando salí del despacho respiré profundamente. Me sentía victorioso ¡Menuda
jugada la del abuelo tratando de convencerme que yo era su heredero! Porqué no
puede serlo Borja que trabaja en los servicios jurídicos o Daniel que ha es
segundo de a bordo en la oficina de proyectos, incluso Miguel que ya es un
brillante director de obras. Mis tres primos han tenido siempre las mismas
posibilidades que yo. Sabía que me ha dicho eso a mí para que no me fuera.
Me sentía libre. Me temblaba todo el cuerpo. Acababa de liberar toda la
tensión que había acumulado enfentándome al hombre más poderoso que conocía.
Por fin me iría con Rocío a Valencia y dejaría atrás a mi abuelo con sus
trampas y mentiras. La empresa familiar formaba ya parte de mi pasado. En
cuanto cerrase mi relación laboral volaría a Suiza para vender mis acciones
para comprar el hotel. Cuando comprobé que ya no temblaba llamé a Rocio para contarle
la reunión y para que acordase la fecha para compra del hotel.
Dos días más tarde aterricé en Zúrich. Había quedado con Werner para que me
entregara las acciones y su venta Él era el gerente de la Sociedad del
Inversiones Suiza que poseía una parte siginifcatibva de la empresa familiar.
Poco antes de despegar me mandó un mensaje indicándome la ubicación del banco
donde me esperaba. Al llegar tomé un taxi para ir directamente al banco. Nada
más entrar me hicieron pasar a una elegante sala donde me esperaban el
depositario de las acciones con el director de la sucursal. La sorpresa fue que
ambos hablaban un castellano perfecto.
Me di cuenta que algo no cuadraba. No necesitaba a Werner de traductor ¿Mi
abuelo había mentido o no lo sabía? Inicié la conversación con una pregunta a
Werner:
-¿Ha traído los certificados de las acciones? -le pregunté a Werner-
-Sí. Pero antes de pasar a ese tema he de informarle de varías cosas. En
estos dos días ha habido muchos cambios que desconoce y le afectan.
-Adelante, le escucho -dije sorprendido y un poco asustado-
-El hotel Bristol de Valencia ha sido comprado por una sociedad de nueva
creación con capital íntegramente suizo.
Se detuvo un momento al ver mi cara completamente desencajada. No podía
entender como habían descubierto el hotel que pensábamos comprar en tan poco
tiempo. Me di cuenta del enorme error que cometí al rebelarle mis planes al
abuelo. Werner prosiguió.
-Si firma los papeles que estoy poniéndole delante pasará a ser el representante legal y gestor
único de la esta nueva sociedad.
-¿Cómo se enteraron del hotel que íbamos a comprar en tan poco tiempo?
-Era fácil. Su novia y futura gerente del hotel es de Valencia y el mercado
inmobiliario de hoteles no es tan grande.
-¡Ya teníamos un preacuerdo!
-Les hicimos ver que su abuelo quería regalarle el hotel. Además les
mejoramos la propuesta económica permitiendo cobrar una parte en francos suizos
libres de impuestos.
-No puede creer que mi abuelo me esté haciendo esta jugada tan sucia.
-Yo no veo ninguna suciedad. Veo a un hombre rico que le da lo que quiere a
su nieto.
-No creo que esa sociedad sea absolutamente independiente de la empresa de
mi abuelo.
-La dependencia que tiene la nueva sociedad es el préstamo que ha
solicitado con este Banco. Su abuelo me dijo que legalmente era un problema
meter el dinero de su Sociedad Anónima en la creación de esta nueva sociedad,
pero si podía conseguir favores de algunos bancos. Los intereses son muy bajos
como podrá ver cuando lea detenidamente los documentos. Entiendo que los
necesite leer tranquilamente. Se me ha encargado que esté aquí con usted para
responder todas las preguntas que me haga.
Me puse a leer. El nombre de la empresa Rocafe coincidía con el de mi novia
Rocío Castelló Fernández. Esa idea sería también de mi abuelo. Había
subestimado el poder que tenía sobre los suizos.
De repente me di cuenta de la dimensión de su juego. Los suizos no eran
socios de la empresa del abuelo, eran empleados. El abuelo en verdad tenía más
del 50% de las acciones de la SA. Por
eso mis acciones se guardaban en Suiza. No era sólo un problema fiscal. Además
el banco era con el que trabajábamos habitualmente y tenían un director de
sucursal español ¿Sería el banco también propiedad de mi abuelo? ¿Buscaba mi
abuelo tenerme atado de esta forma? Probé fortuna con la pregunta que lancé.
-Parece que ambos trabajan para mi abuelo. ¿Es cierto que me va a dar tanta
libertad como parecen reflejar estos documentos?
-Ninguno de nosotros trabaja directamente para la empresa de su abuelo,
pero ambos trabajamos con él y hacemos cumplir sus órdenes. Sería interesante
que lea la parte final del documento. Quizá allí comprenda más el alcance de la
situación y la relativa libertad de acción.
Seguí leyendo. Las últimas cláusulas eran las garantías para el banco.
Decían que si no podía pagar el préstamo la sociedad sería absorbida por la Sociedad
de Inversiones Suiza que dirigía Werner. Esta asumiría los bienes y las deudas
de Rocafe. Ahora todo encajaba. Tenía la opción de no pagar nada y Rocafe
pasaría a ser parte de la Sociedad que dirigía Werner. Se lo pregunté
directamente y me contestó.
-Sí. Es así como su abuelo pretende regalarle el hotel. Él mismo me ha
transmitido que no tiene problemas que usted se encargase de desarrollar una
división hotelera desde nuestra empresa diversificando aún más el negocio.
-¿Ha dicho aún más?
-Sí ¿Sabe quiénes son la empresa panameña que tiene otro 10% de la SA?
Imagino que ahora estará pensando que es otra empresa que trabaja con la de su abuelo
como la que yo reprensento y acertará. Ellos también están implantados en
Estados Unidos con inversiones importantes en otras áreas. Son una empresa más
grande y potente que la Sociedad de Inversiones Suiza.
Estaba asumiendo el impresionante imperio económico de la familia. Seguro
que el abuelo le dijo a Werner que me lo contara. Pero si yo no lo sabía hasta
ese momento era porque el abuelo nunca se planteó que pudiera ser su heredero.
Cada vez me sentía más pequeño ante el poder que tenía ante mí.
Me di cuenta que aún no había salido del todo de la empresa como creía. No
por lo que había maquinado el abuelo con la compra del hotel sino porque yo aún
seguía dándole vueltas a la posibilidad de ser el heredero. Decidí seguir
adelante tenía que jugar todas mis bazas.
-También tengo la opción de pagar el préstamo o incluso quitármelo
pagándolo con mis acciones.
- Si esa es su decisión no hay problema. La propiedad de Rocafe estará
encantada y por tanto su abuelo también. Él me dijo que le tratase lo mejor
posible porque dentro de unos años usted será mi jefe.
Otra vez la película que quería que viese todo el tiempo: El heredero. Vaya
sarta de mentiras que me contó en mi reunión con él ¡Yo que creía haber salido
victorioso de aquella reunión!
Necesitaba tener más información. Parecía que Werner creía de verdad a mi
abuelo. Me estaba tratando como si ya fuera su nuevo jefe. Aproveche para
seguir preguntando.
-¿Por qué le pusieron Rocafe a la empresa?
-Su abuelo pensó que su novia estaría encantada con ese nombre.
Esa información me hizo ver la verdadera intención de mi abuelo. Él
pretendía que yo siguiera en la empresa y que mi novia se sintiese feliz en una
empresa con su nombre. Pero Rocafe no era independiente de su grupo de
empresas. Conociendo su forma de pensar llegué a la conclusión que por su
cabeza no pasaba la posibilidad de que alguien de la familia se quisiera ir de
forma voluntaria de su grupo. Estaría pensando que era la presión de ella la
que me había hecho tomar la decisión de dejarlo. Traté de jugar una baza
más.
-¿Qué precio tiene para Rocafe el hotel? Quiero comprárselo.
-Rocafe no vende. La única forma que disponga de ese hotel es firmando los
documentos que le he traído.
Así era el juego de mi abuelo. Si quería el hotel que habíamos elegido
tendría que entrar en su nueva empresa llamada Rocafe. Si no quería tenía mis
acciones pero tendría que comprar otro hotel y negociar todo desde el inicio.
Me quedé mirando al Director de la sucursal y le pregunté:
-Usted está aquí por si al final decido hacer uso de la acciones ¿No?
-No sólo por eso. Yo voy a volver a España. Ya sea a Madrid o a Valencia.
-Podría explicármelo por favor.
-Si usted se queda con Rocafe yo iré al puesto de trabajo que ha dejado en
Madrid. Si no quiere ni regresar donde estaba ni el hotel de Valencia iré a
vivir a la ciudad de su novia haciéndome cargo del hotel. No tengo problemas.
En ambas ciudades hay un colegio alemán al que llevar a mis hijos.
El círculo se cerraba. Mi abuelo lo tenía todo atado y bien atado. Era el
momento de decidir. Pero pedí unos minutos para pensar. No quería hacer nada
sin hablar antes con Rocío. La decisión afectaba a la vida de los dos. Así que
salí de la sala para hacer una llamada personal.
Al sacar mi móvil me di cuenta que continuaba en modo avión. Me había
olvidado del móvil pensando en la venta de las acciones. Al activarlo me
entraron varios mensajes de llamadas perdidas de Rocío y un mensaje en el que
me pedía que la llamara inmediatamente.
La imaginé nerviosa esperando los resultados de la venta de la acciones.
Temí desilusionarla. Suspiré profundamente y la llamé.
-¡Hola amor mío!
-¡Manuel, cielo. Me tenías muy preocupada! Pensé que te había pasado algo
después de aterrizar.
-Olvidé quitar el modo avión. Lo he puesto ahora porque mi abuelo nos ha
dado una sorpresa enorme.
Le relate lo sucedido con el máximo número de detalles que recordaba. Cuando
acabé le pregunté:
-¿Qué crees que es lo mejor que podemos hacer?
-¿Aún no has hecho nada?
-No. Quería consultarlo contigo.
-Me alegro que quieras consultarlo conmigo y me alegraré aún más, cuando yo
soy quién te llama repetidas veces, que me escuches primero a mí y no me
sueltes lo tuyo sin posibilidad de meter baza.
-Rocío, por favor, no discutamos ahora. Has visto que es muy importante lo
que tenía que contarte.
-Si me hubieses preguntado porqué te estaba llamando tantas veces te habría
dicho que ya sabía la jugada de tu abuelo.
-¿Cómo?
- Sí. Me llamó en cuanto despegaste de Madrid y me contó lo que te ibas a
encontrar al llegar.
ABUELO
En cuanto me avisaron que el avión se movía llamé a Rocío. No podía dejar
cabos sueltos con este nieto cabezón al que adoro. Cuando descolgó me dijo:
-¿Ramiro, no te has equivocado, soy Rocío?
-Sé quién eres, y no me he equivocado. Te llamo porque he de contarte
varias cosas que son de tu interés.
-Estoy encantada que Don Ramiro, el abuelo de mi novio, se interese por mí
y por las cosas que me pueden interesar. Le escucho.
-En primer lugar decirte que no estoy enfadado con Manuel. Por una parte es
comprensible que no me agrade que Manuel se quiera ir de la empresa. Es un
trabajador muy valioso, la empresa es mía y además él es un familiar directo.
Por otra parte hay algo que me gusta mucho en la decisión que ha tomado.
Paré de hablar un momento para ver la reacción de Rocío. Fue cauta y no
dijo nada. Proseguí.
-Me encanta la iniciativa propia. Las ganas de abrir un camino sin quedarse
bajo el paraguas de la familia. Y quiero apoyar esa iniciativa.
-Me parece muy interesante y halagador lo que ha dicho de Manuel ¿Cómo
piensa apoyar la iniciativa?
-Con un regalo.
-Esto se pone interesante ¿Qué es ese regalo?
-El Hotel Bristol de Valencia.
No hubo respuesta y continué aprovechando el efecto sorpresa.
-No sé si me equivoco pero te imagino con la boca abierta. Supe que
regalaros. Era fácil saber cuáles eran vuestros planes. Tu especialidad
profesional es la actividad hotelera.
-Pero…
-Perdona que te corte pero quiero que sepas que estoy muy contento que mi
nieto te haya elegido como su futura esposa. Me encanta que trabajes y que lo
hagas en un puesto de gestión, no como otras novias o esposas de otros nietos.
Tú sí que vas a conocer la importancia del trabajo. Es él quien forja y hace
fuertes a las personas.
-Sí, pero ¿Cómo supo el hotel que queríamos comprar? –dijo Rocío con un
tono de asombro.
-No es eso lo importante, me interesa que este hotel sea vuestra punta de
lanza, que crezcáis.
-No le entiendo.
Noté que estaba descolocada y me alegré mucho. Era un signo que no le
disgustaba el regalo. Las cosas iban por donde yo quería.
-He creado una empresa que es la propietaria del hotel. Dicha empresa tiene
el respaldo de mis socios suizos y tendrá todas las facilidades legales y
económicas para crecer con más hoteles.
-De momento no queremos crecer. Queremos hacerlo bien con ese hotel.
Acababa de decir "hacerlo bien
con ESE hotel". Ya había aceptado el regalo. Todo iba sobre ruedas.
Por fin lanzó la pregunta que esperaba:
-Entonces ¿Es usted o son los suizos los propietarios de la empresa?
-No te preocupes de la propiedad. Serán los accionistas los propietarios y
Manuel el Administrador de la misma. Bien sea con un hotel o con una cadena
hotelera lo llevareis vosotros. Estoy convencido que tienes buenos amigos de tu
edad capaces de dirigir otros hoteles.
-¿Me está diciendo que su intención es que Manuel y yo nos hagamos cargo de
una cadena hotelera?
-Un Administrador y una Gerente. Son los puestos clave y estoy convencido
que sois capaces de hacer ese trabajo muy bien.
Se quedó unos segundos callada. Esperaba alguna reacción final y de pronto
dijo:
-¿Manuel aún no sabe nada de lo que me está diciendo?
-No. Ya sabes lo cabezota que es. Será el Gerente de la Sociedad de
Inversiones Suizas quien se lo cuente todo.
-¿Para qué me ha llamado?
-Para ser el primero en contártelo todo y sobre todo para que, si Manuel
aún tiene dudas, le convenzas tú que el mejor camino es aceptar ser el adminsitrador
de la nueva empresa y no vender las acciones de la SA para comprar ningún
hotel.
-Le agradezco su sinceridad.
-Y yo te agradezco que ayudes a Manuel a tomar la decisión que es
beneficiosa para todos nosotros.
NIETO
-En ese caso tú has tenido más tiempo de pensar que hacer ¿qué crees tú que
es lo mejor?
-El hecho que ya no estés bajo la dirección directa de tu abuelo te hace
sentir mejor ¿No es así Manuel?
-Sí
-No creo que tu abuelo piense poner a nadie que te controle. Serás tú su
hombre de confianza en la empresa y el responsable absoluto. La empresa no será
tuya pero como si lo fuera.
-Entiendo que propones que formemos
parte del grupo suizo de empresas que posee mi abuelo.
Sentía que me abuelo había convencido a Rocio mientras yo no podía hablar
con ella. El hecho de no haber conectado el jodido móvil nada más bajar del
avión aún había favorecido más la estrategia de mi abuelo.
-Te propongo que vivas alejado de tu abuelo. Tu abuelo no es eterno y tú no
serás "el heredero" pero ¿Quién se hará cargo absoluto de la división
hotelera del grupo familiar cuando el abuelo ya no esté?
-Así no me separo del abuelo
-Así te separas poco a poco. Sin rupturas bruscas, sin romper con al
familia pero sin marcha atrás. Me parece que la clave es que no vuelvas a la SA
Me quedé completamente bloqueado. Rocío tenía las cosas más claras que yo.
Pero ella no conocía a mi abuelo en su trabajo.
-No puedes entender a forma de dirigir de mi abuelo. Controla empresas por
medio mundo y tú crees que él nos va a dejar trabajar como queramos sin
entrometerse.
-Manuel, no se a que te refieres con entrometerse. Tú quieres abandonar la
empresa familiar por unas cuestiones éticas que consideras muy importantes. Yo
también las valoro, pero creo que hay algo mucho más importante.
-¿A qué te refieres?
- Tú y yo hemos ideado un proyecto en común. Proyecto que ambos queremos
hacer por encima de todo. Ahora tu abuelo nos lo pone fácil y en ti afloran las
dudas. ¿Tu problema es de ética o de miedo a tu abuelo?
La pregunta de Rocío me hizo pensar. Era cierto que habíamos puesto mucha
ilusión en nuestro proyecto pero eran ilusiones que nacieron desde diferentes
prespectivas. La ilusión de ella de ser gerente de hotel y la mía de librarme
de la presión de mi abuelo, un tirano corruptor que dirigida tanto la empresa
como la familia.
Como era habitual el abuelo había encontrado como romper, o corromper,
cualquier cosa se interpusiese en su camino. Me daba cuenta que estaba
manejando la ilusión de Rocío con el Hotel Bristol. Yo la había visto disfrutar
con la idea desde el día que ella lo encontró. Sólo le aporté la posibilidad de
comprarlo con el dinero que podría conseguir de unas muy revalorizadas acciones.
Deduje de su planteamiento que no estaba dispuesta a perderlo, pero yo no
estaba dispuesto a seguir trabajando para mi abuelo.
-¿Sigues ahí?
-Sí Rocío. Me había quedado pensando en tu pregunta?
-¿Puedes responderla?
En ese momento sentí lo que tenía que hacer. El juego aún no había
terminado.
-Nada, absolutamente nada va a impedir que tú seas la gerente del Hotel
Bristol -dije mientras salía sonriente del banco y me dirigía a otro que se
encontraba enfrente-
-Entonces ¿Vas a firmar?
-No amor, voy hacer lo que teníamos previsto. Un beso mi vida. -tras lo
cual colgué sin darle opción a Rocío a más preguntas y poniendo el móvil en
modo silencioso-
Unos veinte minutos despúes de haber salido de la sala donde me recibieron
regresé a ella. Werner cortó su llamada de móvil en cuanto entré. Antes que
preguntaran les dije:
-Lo he pensado y lo he hablado con Rocío. Quiero que me déis un día para
pensar. Si no hay problema mañana por la mañana a primera hora regresaré al
banco para comunicar la decisión. No quiero tenerles ocupados más tiempo.
Werner torció un poco el gesto y, tras pensarlo unos momentos, le pareció
correcto. Mientras nos despediamos procuré que Werner saliera antes que yo.
Sabía que lo había entretenido mucho tiempo y tendría prisa. En ese momento y
procurando que ambos me oyeran le pregunté al director de la sucursal por algún
hotel en el que poder dormir esa noche.
Cuando la alargada sombra de mi abuelo salió del banco y me quedé a solas
con el Director y le dije dándole en un papel el número de la cuenta que acababa
de abrir en el banco de enfrente:
-La decisión está tomada. Quiero vender las acciones de la SA y que
transfieran el dinero a esta cuenta.
El Director estaba atónito. No entendía todavía lo que estaba haciendo así
que añadí:
-Vaya buscado plazas en el colegio alemán de Valencia. Será usted el nuevo
administrador de Rocafe. Espero que su relación con Rocío sea buena. Ella sabe
lo que hace y seguro que el negocio funcionará muy bien.
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