lunes, 13 de abril de 2020

Son casi las doce -Delia




Lo inicié después de la clase del jueves 9 de abril de 2020


SON CASI LAS DOCE



         Estoy en casa, acabo de cenar.

La televisión está apagada.

Van a dar las doce

         No siempre, pero cuando me quedo quieta y escucho el silencio, oigo voces.

         Pero hoy no ha sido así, he notado mal olor, lo primero que he pensado es que yo no me había tirado ningún pedo.

         Estaba sola, podía hacerlo, pero no había sido así. El placer que da tirarse un pedo, sin molestar a nadie y luego, esperar a olerlo.

A mí siempre me ha dado risa, cuando se habla de pedos

Pero hoy ha sido distinto, se había evaporado poco a poco del ambiente.

Como si lo que o quien hubiera sido, se alejara.

Como otras noches me paré a escuchar.

Esta noche parecía que no iba a estar sola

No siempre nos paramos a hacerlo, no estamos abiertos a esas sensaciones.

En este caso son susurros, en esta casa solo oigo susurros y a veces noto presencias femeninas, una es de mujer mayor.

Cuánto tiempo sin susurrar

Cuando era pequeña e incluso de adolescente lo hacía mucho, con amigas, mi madre, en el cine, en la Iglesia..., sencillamente para que no nos escucharan y en algunos casos para no molestar.

Ya nadie habla en susurros. Ahora se habla a gritos o por teléfono.

Ya nadie escribe cartas, es por @, Facebook o wasap.

La primera vez que escuché las voces, busqué por toda la casa, la recorrí para ver dónde estaban, por estar más cerca de ellas, eran como de un grupo de jóvenes.

Al final localicé el espacio, entre la cocina y el comedor. Me acerqué, quería saber lo que decían. Callaron, esperaba que por fin tuvieran confianza. No fue así, cuando me alejaba volvía a oírlas y como una sensación, intuición o yo que sé, supe que hablaban de mí. Me quedé mirando de donde provenían y sonreí.

Se notaba respeto en la conversación, no barullo, quizás sentían solo curiosidad, lo mismo que yo.

Hoy he notado un sonido nuevo, esta vez el sonido venía del rincón donde estaba la nevera, también susurraba, pero éste era como una letanía, no parecía interesante.

Me alejé hacia el sofá la conversación del grupo, como otras veces, parecía que se quedaba en el mismo lugar que siempre había estado.

Sonaron las doce

Me concentré en el reloj, toc, toc, toc…

Por un momento, toda mi atención fue para él.

Al querer buscar de nuevo  el silencio y recuperar las voces, ellos se habían callado.





Delia Izquierdo

13 de abril de 2020

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