Lo inicié después de la clase del jueves 9 de abril de 2020
SON CASI LAS DOCE
Estoy en casa, acabo de cenar.
La televisión está
apagada.
Van a dar las doce
No siempre, pero cuando me quedo quieta y escucho el silencio, oigo voces.
Pero hoy no ha sido así, he notado mal olor, lo primero que he pensado es que yo no me había tirado ningún pedo.
Estaba sola, podía hacerlo, pero no había sido así. El placer que da tirarse un pedo, sin molestar a nadie y luego, esperar a olerlo.
A mí siempre me ha dado
risa, cuando se habla de pedos
Pero hoy ha sido
distinto, se había evaporado poco a poco del ambiente.
Como si lo que o quien hubiera
sido, se alejara.
Como otras noches me
paré a escuchar.
Esta noche parecía que
no iba a estar sola
No siempre nos paramos
a hacerlo, no estamos abiertos a esas sensaciones.
En este caso son
susurros, en esta casa solo oigo susurros y a veces noto presencias femeninas, una es de mujer mayor.
Cuánto tiempo sin
susurrar
Cuando era pequeña e
incluso de adolescente lo hacía mucho, con amigas, mi madre, en el cine, en la
Iglesia..., sencillamente para que no nos escucharan y en algunos casos para no
molestar.
Ya nadie habla en
susurros. Ahora se habla a gritos
o por teléfono.
Ya nadie escribe
cartas, es por @, Facebook o wasap.
La primera vez que
escuché las voces, busqué por toda la casa, la recorrí para ver dónde estaban,
por estar más cerca de ellas, eran como de un grupo de jóvenes.
Al final localicé el
espacio, entre la cocina y el comedor. Me acerqué, quería saber lo que decían.
Callaron, esperaba que por fin tuvieran confianza. No fue así,
cuando me alejaba volvía a oírlas y como una sensación, intuición o yo que sé,
supe que hablaban de mí. Me quedé mirando de donde provenían y sonreí.
Se notaba respeto en la
conversación, no barullo, quizás sentían solo curiosidad, lo mismo que yo.
Hoy he notado un sonido
nuevo, esta vez el sonido venía del rincón donde estaba la nevera, también
susurraba, pero éste era como una letanía, no parecía interesante.
Me alejé hacia el sofá la
conversación del grupo, como otras veces, parecía que se quedaba en el mismo
lugar que siempre había estado.
Sonaron las doce
Me concentré en el
reloj, toc, toc, toc…
Por un momento, toda mi
atención fue para él.
Al querer buscar de nuevo
el silencio y recuperar las voces, ellos
se habían callado.
Delia Izquierdo
13 de abril de 2020
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