Es un relato que hice hace tiempo, no está corregido
POR LA CAMBRA SE ACCEDE
Artaj,
es una pedanía de Andilla (en la comarca de los serranos)
Está
situada en una hondonada, un paraje conocido como El Estrecho de la rambla,
rodeado de montañas
Allí
justo al lado mismo de la Rambla, al final de todo y alejada de la aldea hay
una casa; una parte de la fachada, la que da a la Rambla, está tapiada por un
rosal, en la actualidad seco.
Es
el Puente de Semana Santa y se acercan 3 coches a su fachada principal. Son
tres parejas jóvenes. Una de las parejas tiene una niña de unos 3 años y un
bebé de pocos meses. Salen de los coches y se oye algarabío. Uno de los jóvenes
al que llaman Enrique, saca la llave y empieza a abrir puertas y ventanas; que
luego más tarde cerrarán, porque es un lugar que bajan las temperaturas
rápidamente al caer la tarde.
Enrique
comenta en voz alta, que la casa le ha tocado en la herencia de sus padres y
que es la primera vez que la visita desde que fallecieron.
Se
les ve al poco salir a todos y en la Rambla recogen leña. Han elegido ese sitio
en particular, porque no quieren el bullicio de la ciudad. Además por no tener,
no tienen ni cobertura en los móviles, ni agua, la luz es mediante generador...
Llega
la noche, velas, cena, risas, juegos de cartas, el bebé mama y se duerme en un
capazo; la niña, después de jugar y cansada de todo el viaje también lo hace,
su padre la coge en brazos y decide llevarla a la cama.
Las
habitaciones están arriba, pero es tan pequeña la casa, que cualquier sonido en
ella se escucha; por lo que dejarla en el piso de arriba, no conlleva riesgo.
Es
la 1 de la madrugada y se oye a la niña que se ha despertado y gimotea, su
madre se levanta de la mesa y sube a calmarla. La escalera es estrecha, sin
luz, en el pasillo de arriba se para y con la mano pasándola por la pared a la
altura de su hombro, durante un rato parece que busca el interruptor. Calma a
la niña y se vuelve a bajar con todos.
Y
dice:
-Por
cierto, gracias ¿quién me ha cogido la
mano arriba y me la ha guiado hasta el interruptor?
Todos
la miran.
-Nadie
se ha movido de aquí -dicen.
-Bueno,
me habrá parecido, por cierto ¡Qué curioso es el interruptor! es de los que
tienen como un palito en medio y se da
la vuelta.
Todos
siguieron hablando, bebiendo y luego poco a poco se fueron a dormir.
La
madre, se despertó de madrugada a dar la toma de pecho al bebé y cuando lo
deposita en su capazo de nuevo y notando que todos están durmiendo y ella
despejada, se acerca a una escalera aún más estrecha que la anterior, que sube
a un segundo piso y se le oye decir:
–Será
la Cambra de la casa
Subió
y se situó delante de una pequeña puerta, solo cerrada con un cerrojo. Lo
abrió, se asomó y con cara de sorpresa cerró la puerta y bajó las escaleras.
En
la cocina, en la planta baja ya había movimiento así que se unió a todos.
-Por
cierto Enrique –dijo al dueño- he subido por la escalera al segundo piso y he
abierto la puerta.
-Esa
puerta da a la Cambra -dijo Enrique-, era un pequeño granero en su tiempo, pero
ahora está lleno de trastos viejos y cosas desechables –dijo Enrique.
-¿Desechables?
Pero si es una habitación preciosa, un poco antiguos los muebles, pero está
como si vivieran en la actualidad allí.
-¡Anda…,
anda! mira que fantaseas; cuando terminemos de desayunar, subimos todos y os lo
enseño.
Ha
pasado un mes, quizás dos. Fuera de la casa hay un coche, en su techo hay una
luz que da vueltas, salen dos hombres uniformados, en la espalda pone policía.
Están
observando los tres coches aparcados. Luego miran la casa; está totalmente
rodeada, como atada por una enredadera de espinas y llena de rosas rojas.
-Tendremos
que pedir refuerzos para entrar –se les oye decir.
Al
cabo de un rato se acerca otro coche con dos hombres con grandes tenazas. Se
ponen a usarlas para poder entrar por la puerta principal. Lo consiguen y los
dos policías acceden a su interior, al cabo de poco más de media hora, salen y
exclaman.
-NO
HAY NADIE… LA CASA ESTÁ VACÍA.
Delia
19
de Diciembre de 2018
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