jueves, 12 de marzo de 2020


OSCURO
 Por JL (listo para criticas)

Pandemia. ¡Que maravillosa palabra! Empieza por la sílaba pa, como el pánico que produce. Lo estamos consiguiendo tenemos al mundo entero a nuestro antojo. He de felicitar a muchos de mis compañeros.
En primer lugar al acompañante de Hoo Tzé aquel campesino chino que cazó al pangolín portador del virus. Que obra de arte hacerle creer que se moría de hambre para que apenas lo cocinase y se lo comiera casi crudo y así el virus pudiera habitar en él.
Otro gran premio para los acompañantes de los politicos de la sanidad china que ocultaron el tiempo suficiente la expansión de la enfermedad. Les hicimos creer que todo era algo fácil de controlar y que eran alarmismos. Que suerte que se muriera el médico que destapó el pastel. Fue un golpe de efecto perfecto para desmoralizar a la población y además darles rabia e impotencia. Gran trabajo de nuestros compañeros en China.
Pero el premio más grande es para los acompañantes de los periodistas. Magnifico trabajo haciendoles creer que están haciendo una labor informativa muy buena cuando lo único que hacen es meter el miedo en el cuerpo a toda la población. Que trabajo más fino. Vender los datos del miedo sin contar como es en verdad la enfermedad. Contar muertos, que casi todos son ancianos que habrían muerto en pocos meses, y venderlo como si fuera el fin del mundo. La verdad es que los números se venden muy bien porque siempre crecen. Ellos quieren que la gente les lea o escuche a costa de todo y el miedo es un arma verdaderamente poderosa. Si lo sabremos nosotros.
Estamos ganando esta guerra. Solo se habla de lo que queremos que se hable y el miedo se va metiendo sutilmente en todos los corazones.
Ahora la gente tiene miedo de la gente. No se atreven a acercarse a los demás. Están desaparenciendo los besos y los abrazos. Los humanos se miran con recelo y, si alguna tose, el miedo en los que le rodean se dispara. Estamos consiguiendo meter el pánico a la gente cuando alguien esta resfriado y a ese alguien hacerle creer que tiene la enfermedad.
Sí, hasta hace nada era el cáncer la enfermedad innombrable ahora la ha sustituido un microscópico virus. Es increible de que forma tan fácil estamos ganado y lo mejor está por venir. Van a empezar los desabastecimientos. Montones de empresas tendrán que cerrar. En especial las que tienen atención al público y los locales de ocio que serán los primeros en caer.
Que bueno que la gente ya sólo pueda relacionarse por internet. Es el único sitio donde la gente no tiene miedo a relacionarse y, para mayor éxito solo escriben o hablan del coronavirus nuestro inmejorable amigo creador de la enfermedad llamada covid19.
Con la economía mundial en crisis absoluta, el precio del petróleo por los suelos, las inversiones convertidas en auténticas ruinas estamos consiguien que los humanos no se puedan agarrar a ningún bien físico. De momento aún tienen sus casas donde refugiarse pero ¿Qué pasara cuando no puedan pagarlas al haber perdido su trabajo?
Las religiones tampoco les están sirviendo de mucha ayuda. Los centros religiosos también vacíos. Hasta la mismísima Meca está cerrada y el Papa de Roma que ya no se muestra en público. Sólo sale en videoconferencia.  Vencemos desde la desmoralización y esos blanquitos no pueden hacer nada.
Pero hay algo que se remueve dentro de mí. Este jodido humano que me ha tocado acompañar no es como la mayoría. No para de buscar otras noticias. Sólo envía chistes sobre el coronavirus. Trata de mantener sus defensas altas para evitar contraerlo y eso que desconoce como hacerlo. Pero lo peor de todo es que apenas tiene miedo.
Un poco de preocupación si que tiene, sobre todo por los familiares de edad avanzada pero nada más. ¡No teme enfermar!
He tratado de tocarle otras fibras. Trato de cabrearle con las declaraciones de los políticos pero ya no reacciona como antes ante lo que podría considerar una injusticia o una inutilidad. Mejor dicho los políticos ya no le hacen reaccionar. Al menos en las trabas del trabajo se cabrea ¡Pero nunca contra sus compañeros! Así no consigo crear conflictos significativos.
Con su mujer ya es otra cosa. Ahí si que puedo alimentar conflictos, pero casi es peor, cuando, con ayuda del Blanquito, se reconcilian se sienten más unidos. La verdad es que tengo un serio problema. Cuando me cruzo con otros oscuros en su trabajo que los veo exultantes ante el miedo algunos humanos compañeros de trabajo siento envídia y la mirada de desprecio de ellos.
La verdad es que esto viene de lejos. Al principio era muy manejable. Se cabreaba con facilidad con todo lo que no le salía como él quería. Los fracasos amorosos se sucedían uno tras otro. Casi no tenía que hacer nada. Con su perfeccionismo, su exclusivo concepto de la justicia y su exigencia el solito se cargaba las relaciones y luego se quedaba bastante roto y sobre todo con complejo de culpabilidad. Que maravilla sentir aquella culpa ¡Que fácil me era urgar en esa herida para hacer crecer la culpa!
Además su buena memoria me permitía que recordase todas las veces en que se equivocó. En fin, su buena memoria me ayudó al principio pero con el paso del tiempo y de las relaciones comenzó a equivocarse menos. Se hizo más flexible y esto le permitía relacionarse mejor con las mujeres. Menos mal que me quedaba la política para cabrearlo. Especialmente los corruptos le ponían especialmente nervioso y meterle ideas dañinas hacia ellos era bastante fácil.
Estaba llevando fácilmente mi trabajo hasta que un día que se despertó temprano me llamó. Al principio me extrañó pero se dirigía a mí. Me dijo que me reconocía como una parte suya, que me quería y que aceptaba vivir conmigo. Que no pensaba rechazarme y que sabían que sus cabreos eran míos pero que los aceptaba también.
Me dejó absolutamente descolocado. Pero me mosqueó especialmente que Blanquito lo acariciaba mientras me lo decía y se hacía más fuerte y brillante. Tuve que retirar la mirada ante esa luz. Metí mi cabeza hacia mi pecho y allí encontre la oscuridad relajante.
A partir de ese día traté de darle pesadillas, pero no surieron efecto. Él las analizaba y le servían para entender donde se estaba atrapando. Luego prové con su trabajo.
No podía conseguir que lo tirasen ya que tenía el privilegio de ser funcionario ¡Yo que me creía que lo tendría sencillo porque sería más fácil atacarlo desde el aburrimiento, desde la comparación con otros funcionarios de vieja escuela! ¡Los maestros de la dejadez! Pero no fue así. Poco a poco se fueron jubilando y los nuevos compañeros eran correctos en su trabajo. Además nunca pude atraparlo con la envidia tan habitual en la Administración Pública.
Busque tocar en su pasado, en su niño interior con sensación de abandono que le hacía vulnerable. Removí en su buena memoria errores antiguos. Lo enfrenté a vecinos pesados y en especial a su vecina de arriba que lo despertaba noche tras noche con su descalzo caminar. Pero no había forma. No conseguía atraparlo de forma permanente.
Traté de incitarlo al juego. Le hice imaginarse millonario jugando a la Primitiva o al Euromillones Jugó un par de veces pero, el muy jodido, hizo los calculos de la probabilidad de hacerse millonario y dejó de jugar.
Casi todos los días se quedaba en silencio un rato. Respiraba profundo para que no le consiguiese meter nuevos conflictos en la cabeza y entonces me llamaba y me contaba que había descubierto mi juego. No me hablaba desde su rabia o con disgusto. Siempre con una voz neutra. Era como si hubiese podido dejar de lado todas sus emociones para hablarme. Me sentía descubierto y sin capaz de reacción además sentía cómo Blanquito le animaba con su jodido brillo.
Para mi esta nueva enfermedad era una posibilidad de atraparlo pero no era ni miedoso ni temerarario. Estaba impaciente porque se decretara el aislamiento para trabajar sobre su moral y, en vez de eso se dedicaba a trasmitirles a los demás la necesidad de vivir sin miedo. Con precaución pero sin miedo.
Para mi hubiese sido magnifico que su madre contrajera la enfermedad. Ahí podría haberle tocado su sensibilidad más profunda pero no he tenido esa suerte. Ella vive en una residencia donde no se habían tomado medidas contra el virus, pero tras caer un montón de personas de otras residencias de ancianos limitaron el acceso y lo hicieron más difícil.
Cuando murió su padre lo vi sufrir en la intimidad, pero no pude atraparlo. Su novia, que estaba de viaje, regresó enseguida para acompañarle y no dejarlo solo ni un momento. Como ella también había perdido a su padre sabía cómo necesitaba en ese momento de su compañía. Blanquito se movió rápido y consiguió en ellos una unión como no habían sentido nunca. Días más tarde decidieron casarse y con ese matrimonio es más dificil hacerle tambalearse.
Soy tan incansable como oscuro, pero él también lo es. Hay veces que se queda quieto en su trabajo.Mira un poco hacia abajo y a la izquierda donde imagina que estoy y sin hablar me dice las cosas que le vienen a la cabeza.
¡Me trata como a un amigo! Bueno, no tanto, pero tiene confianza conmigo y me transmite algo que él llama aprecio. Esto me hace sentir extraño. Me descoloca y cada vez que eso se produce Blanquito se crece y es más brillante. Su luz es más insoportable y la sigo viendo un poco aun cuando meta la cabeza en el pecho. En el lugar en que los humanos tienen eso que llaman corazón.
Es muy dificil trabajar desde la oscuridad, sin que te vean y que te sientas descubierto tantas veces. Logro animarme cuando se le acumulan problemas. Ahí consigo meterle prisa, que se equivoque, que se agote. Se pone algo de los nervios pero cuando sale del trabajo es capaz de llegar a casa y acostarse a la hora que sea para descansar y pensar como arreglar las equivocaciones al día siguiente. ¡En cuanto ve como hacerlo se duerme la mar de relajado!
La entrada de la extrema derecha en el mundo de la política le había alterado algo, pero no demasiado ya que él no tiene que tratar con ellos directamente. Además no tengo suerte. El día de la mujer trabajadora, donde ese partido se reunía en una plaza de toros criticando al gobierno por permitir las manifestaciones por la presencia del virus, son ellos los que se contagian al estar enfermo el número dos de la formación y transmitirle la enfermedad a muchos de sus afiliados. El partido que podría alterarle está en cuarentena.
El otro día cuando se dirigió a mí me dijo que a veces creía que Blanquito y yo éramos fruto de su imaginación. Que nos usaba para separar lo que aceptaba y no aceptaba de él mismo. Que otras veces sentía que lo estamos acompañando y, pese a esas dudas, prefería seguir hablándome. Que le hacía mucho bien. No sé si le haría bien. Pero el que está contento es Blanquito. En cambio con él no habla nunca.
Esta mañana fue tremendo. Había visto el miedo en su mujer y le costaba mucho desmontarlo. Mi compañero había hecho un trabajo de hormiga y poco a poco había ido llenando su mente de miedo. Lo sentí afectado y se dirigió a mi pero para hablar con los oscuros en general. Lo que me dijo fue algo que jamás olvidaré
-No creas que vais a ganar esta guerra. Encontrarán una vacuna para el coronavirus y el miedo desaparecerá. Ahora estáis ganado por que vence el miedo a lo desconocido y a lo mal informado. Habéis conseguido el máximo miedo cuando sólo subían los enfermos, pero ahora que ya han pasado tres semanas de las primeras infecciones los casos más leves, que son la mayoría, están sanando y empiezan a bajar las cifras. Y espera a que empiece hacer calor que ya no tendréis los contagios que se producen ahora. Mira en el Hemisferio sur donde es verano. Sólo hay contaminados que han importado la enfermedad y no se han producido contagios en aquellos países.
No sé si notó como me afectaba lo que decía o se lo imaginó. Tuve la sensación que se paró un momento para saborear el impacto que me había producido.
-Como siempre que hay una crisis, cuando esta se supera, salimos reforzados. Damos más importancia a lo que continúa con nosotros, despedimos lo que ya no está y hacemos los cambios que nos permitirán evolucionar. ¿Te has dado cuenta de que ha mejorado la calidad del aire en todo el mundo con el parón de las fábricas? ¿Sabes que hemos reducido la producción de plásticos una barbaridad? ¿Has observado que en el primer mundo el enemigo ya no es el emigrante si no el infectado?  pero lo que más me impresiona es como ha avanzado el futuro. El teletrabajo era una panacea pero va a ser una realidad. Ahora trabajadores y empresarios lo necesitan. Nos habéis acercado el futuro. Quería darte las gracias a ti y que se las trasmitieras a los oscuros como tú. Nos estáis haciendo progresar. Quizá no lo sepas pero en el fondo tienes un buen corazón.
El brillo de Blanquito se me hizo insoportable y metí la cabeza hacia dentro. Aun así no lograba hacerlo desparecer del todo.  No sabía hacia dónde mirar hasta que comprobé que aquel brillo no venía de Blanquito. Una pequeña luz estaba allí dentro de mí y me temo que ya no podré abandonarla.

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