OSCURO
Por JL (listo para criticas)
Pandemia. ¡Que maravillosa palabra! Empieza
por la sílaba pa, como el pánico que produce. Lo estamos consiguiendo tenemos
al mundo entero a nuestro antojo. He de felicitar a muchos de mis compañeros.
En primer lugar al acompañante de Hoo Tzé
aquel campesino chino que cazó al pangolín portador del virus. Que obra de arte
hacerle creer que se moría de hambre para que apenas lo cocinase y se lo
comiera casi crudo y así el virus pudiera habitar en él.
Otro gran premio para los acompañantes de los
politicos de la sanidad china que ocultaron el tiempo suficiente la expansión
de la enfermedad. Les hicimos creer que todo era algo fácil de controlar y que
eran alarmismos. Que suerte que se muriera el médico que destapó el pastel. Fue
un golpe de efecto perfecto para desmoralizar a la población y además darles
rabia e impotencia. Gran trabajo de nuestros compañeros en China.
Pero el premio más grande es para los
acompañantes de los periodistas. Magnifico trabajo haciendoles creer que están
haciendo una labor informativa muy buena cuando lo único que hacen es meter el
miedo en el cuerpo a toda la población. Que trabajo más fino. Vender los datos
del miedo sin contar como es en verdad la enfermedad. Contar muertos, que casi
todos son ancianos que habrían muerto en pocos meses, y venderlo como si fuera
el fin del mundo. La verdad es que los números se venden muy bien porque
siempre crecen. Ellos quieren que la gente les lea o escuche a costa de todo y
el miedo es un arma verdaderamente poderosa. Si lo sabremos nosotros.
Estamos ganando esta guerra. Solo se habla de
lo que queremos que se hable y el miedo se va metiendo sutilmente en todos los
corazones.
Ahora la gente tiene miedo de la gente. No se
atreven a acercarse a los demás. Están desaparenciendo los besos y los abrazos.
Los humanos se miran con recelo y, si alguna tose, el miedo en los que le
rodean se dispara. Estamos consiguiendo meter el pánico a la gente cuando
alguien esta resfriado y a ese alguien hacerle creer que tiene la enfermedad.
Sí, hasta hace nada era el cáncer la
enfermedad innombrable ahora la ha sustituido un microscópico virus. Es
increible de que forma tan fácil estamos ganado y lo mejor está por venir. Van
a empezar los desabastecimientos. Montones de empresas tendrán que cerrar. En
especial las que tienen atención al público y los locales de ocio que serán los
primeros en caer.
Que bueno que la gente ya sólo pueda
relacionarse por internet. Es el único sitio donde la gente no tiene miedo a
relacionarse y, para mayor éxito solo escriben o hablan del coronavirus nuestro
inmejorable amigo creador de la enfermedad llamada covid19.
Con la economía mundial en crisis absoluta,
el precio del petróleo por los suelos, las inversiones convertidas en auténticas
ruinas estamos consiguien que los humanos no se puedan agarrar a ningún bien
físico. De momento aún tienen sus casas donde refugiarse pero ¿Qué pasara
cuando no puedan pagarlas al haber perdido su trabajo?
Las religiones tampoco les están sirviendo de
mucha ayuda. Los centros religiosos también vacíos. Hasta la mismísima Meca está
cerrada y el Papa de Roma que ya no se muestra en público. Sólo sale en
videoconferencia. Vencemos desde la
desmoralización y esos blanquitos no pueden hacer nada.
Pero hay algo que se remueve dentro de mí. Este
jodido humano que me ha tocado acompañar no es como la mayoría. No para de
buscar otras noticias. Sólo envía chistes sobre el coronavirus. Trata de
mantener sus defensas altas para evitar contraerlo y eso que desconoce como
hacerlo. Pero lo peor de todo es que apenas tiene miedo.
Un poco de preocupación si que tiene, sobre
todo por los familiares de edad avanzada pero nada más. ¡No teme enfermar!
He tratado de tocarle otras fibras. Trato de
cabrearle con las declaraciones de los políticos pero ya no reacciona como
antes ante lo que podría considerar una injusticia o una inutilidad. Mejor
dicho los políticos ya no le hacen reaccionar. Al menos en las trabas del
trabajo se cabrea ¡Pero nunca contra sus compañeros! Así no consigo crear
conflictos significativos.
Con su mujer ya es otra cosa. Ahí si que puedo
alimentar conflictos, pero casi es peor, cuando, con ayuda del Blanquito, se
reconcilian se sienten más unidos. La verdad es que tengo un serio problema.
Cuando me cruzo con otros oscuros en su trabajo que los veo exultantes ante el
miedo algunos humanos compañeros de trabajo siento envídia y la mirada de
desprecio de ellos.
La verdad es que esto viene de lejos. Al
principio era muy manejable. Se cabreaba con facilidad con todo lo que no le
salía como él quería. Los fracasos amorosos se sucedían uno tras otro. Casi no
tenía que hacer nada. Con su perfeccionismo, su exclusivo concepto de la
justicia y su exigencia el solito se cargaba las relaciones y luego se quedaba
bastante roto y sobre todo con complejo de culpabilidad. Que maravilla sentir
aquella culpa ¡Que fácil me era urgar en esa herida para hacer crecer la culpa!
Además su buena memoria me permitía que
recordase todas las veces en que se equivocó. En fin, su buena memoria me ayudó
al principio pero con el paso del tiempo y de las relaciones comenzó a
equivocarse menos. Se hizo más flexible y esto le permitía relacionarse mejor
con las mujeres. Menos mal que me quedaba la política para cabrearlo.
Especialmente los corruptos le ponían especialmente nervioso y meterle ideas
dañinas hacia ellos era bastante fácil.
Estaba llevando fácilmente mi trabajo hasta
que un día que se despertó temprano me llamó. Al principio me extrañó pero se
dirigía a mí. Me dijo que me reconocía como una parte suya, que me quería y que
aceptaba vivir conmigo. Que no pensaba rechazarme y que sabían que sus cabreos
eran míos pero que los aceptaba también.
Me dejó absolutamente descolocado. Pero me
mosqueó especialmente que Blanquito lo acariciaba mientras me lo decía y se
hacía más fuerte y brillante. Tuve que retirar la mirada ante esa luz. Metí mi
cabeza hacia mi pecho y allí encontre la oscuridad relajante.
A partir de ese día traté de darle
pesadillas, pero no surieron efecto. Él las analizaba y le servían para
entender donde se estaba atrapando. Luego prové con su trabajo.
No podía conseguir que lo tirasen ya que
tenía el privilegio de ser funcionario ¡Yo que me creía que lo tendría sencillo
porque sería más fácil atacarlo desde el aburrimiento, desde la comparación con
otros funcionarios de vieja escuela! ¡Los maestros de la dejadez! Pero no fue
así. Poco a poco se fueron jubilando y los nuevos compañeros eran correctos en
su trabajo. Además nunca pude atraparlo con la envidia tan habitual en la
Administración Pública.
Busque tocar en su pasado, en su niño
interior con sensación de abandono que le hacía vulnerable. Removí en su buena
memoria errores antiguos. Lo enfrenté a vecinos pesados y en especial a su
vecina de arriba que lo despertaba noche tras noche con su descalzo caminar.
Pero no había forma. No conseguía atraparlo de forma permanente.
Traté de incitarlo al juego. Le hice
imaginarse millonario jugando a la Primitiva o al Euromillones Jugó un par de
veces pero, el muy jodido, hizo los calculos de la probabilidad de hacerse
millonario y dejó de jugar.
Casi todos los días se quedaba en silencio un
rato. Respiraba profundo para que no le consiguiese meter nuevos conflictos en
la cabeza y entonces me llamaba y me contaba que había descubierto mi juego. No
me hablaba desde su rabia o con disgusto. Siempre con una voz neutra. Era como
si hubiese podido dejar de lado todas sus emociones para hablarme. Me sentía
descubierto y sin capaz de reacción además sentía cómo Blanquito le animaba con
su jodido brillo.
Para mi esta nueva enfermedad era una
posibilidad de atraparlo pero no era ni miedoso ni temerarario. Estaba
impaciente porque se decretara el aislamiento para trabajar sobre su moral y,
en vez de eso se dedicaba a trasmitirles a los demás la necesidad de vivir sin
miedo. Con precaución pero sin miedo.
Para mi hubiese sido magnifico que su madre
contrajera la enfermedad. Ahí podría haberle tocado su sensibilidad más
profunda pero no he tenido esa suerte. Ella vive en una residencia donde no se
habían tomado medidas contra el virus, pero tras caer un montón de personas de
otras residencias de ancianos limitaron el acceso y lo hicieron más difícil.
Cuando murió su padre lo vi sufrir en la
intimidad, pero no pude atraparlo. Su novia, que estaba de viaje, regresó
enseguida para acompañarle y no dejarlo solo ni un momento. Como ella también
había perdido a su padre sabía cómo necesitaba en ese momento de su compañía.
Blanquito se movió rápido y consiguió en ellos una unión como no habían sentido
nunca. Días más tarde decidieron casarse y con ese matrimonio es más dificil
hacerle tambalearse.
Soy tan incansable como oscuro, pero él
también lo es. Hay veces que se queda quieto en su trabajo.Mira un poco hacia
abajo y a la izquierda donde imagina que estoy y sin hablar me dice las cosas
que le vienen a la cabeza.
¡Me trata como a un amigo! Bueno, no tanto,
pero tiene confianza conmigo y me transmite algo que él llama aprecio. Esto me
hace sentir extraño. Me descoloca y cada vez que eso se produce Blanquito se
crece y es más brillante. Su luz es más insoportable y la sigo viendo un poco
aun cuando meta la cabeza en el pecho. En el lugar en que los humanos tienen
eso que llaman corazón.
Es muy dificil trabajar desde la oscuridad,
sin que te vean y que te sientas descubierto tantas veces. Logro animarme
cuando se le acumulan problemas. Ahí consigo meterle prisa, que se equivoque,
que se agote. Se pone algo de los nervios pero cuando sale del trabajo es capaz
de llegar a casa y acostarse a la hora que sea para descansar y pensar como
arreglar las equivocaciones al día siguiente. ¡En cuanto ve como hacerlo se
duerme la mar de relajado!
La entrada de la extrema derecha en el mundo
de la política le había alterado algo, pero no demasiado ya que él no tiene que
tratar con ellos directamente. Además no tengo suerte. El día de la mujer
trabajadora, donde ese partido se reunía en una plaza de toros criticando al
gobierno por permitir las manifestaciones por la presencia del virus, son ellos
los que se contagian al estar enfermo el número dos de la formación y
transmitirle la enfermedad a muchos de sus afiliados. El partido que podría
alterarle está en cuarentena.
El otro día cuando se dirigió a mí me dijo
que a veces creía que Blanquito y yo éramos fruto de su imaginación. Que nos
usaba para separar lo que aceptaba y no aceptaba de él mismo. Que otras veces
sentía que lo estamos acompañando y, pese a esas dudas, prefería seguir
hablándome. Que le hacía mucho bien. No sé si le haría bien. Pero el que está
contento es Blanquito. En cambio con él no habla nunca.
Esta mañana fue tremendo. Había visto el
miedo en su mujer y le costaba mucho desmontarlo. Mi compañero había hecho un
trabajo de hormiga y poco a poco había ido llenando su mente de miedo. Lo sentí
afectado y se dirigió a mi pero para hablar con los oscuros en general. Lo que me
dijo fue algo que jamás olvidaré
-No
creas que vais a ganar esta guerra. Encontrarán una vacuna para el coronavirus
y el miedo desaparecerá. Ahora estáis ganado por que vence el miedo a lo
desconocido y a lo mal informado. Habéis conseguido el máximo miedo cuando sólo
subían los enfermos, pero ahora que ya han pasado tres semanas de las primeras
infecciones los casos más leves, que son la mayoría, están sanando y empiezan a
bajar las cifras. Y espera a que empiece hacer calor que ya no tendréis los
contagios que se producen ahora. Mira en el Hemisferio sur donde es verano.
Sólo hay contaminados que han importado la enfermedad y no se han producido
contagios en aquellos países.
No sé si notó como me afectaba lo que decía o
se lo imaginó. Tuve la sensación que se paró un momento para saborear el impacto
que me había producido.
-Como
siempre que hay una crisis, cuando esta se supera, salimos reforzados. Damos
más importancia a lo que continúa con nosotros, despedimos lo que ya no está y
hacemos los cambios que nos permitirán evolucionar. ¿Te has dado cuenta de que
ha mejorado la calidad del aire en todo el mundo con el parón de las fábricas?
¿Sabes que hemos reducido la producción de plásticos una barbaridad? ¿Has observado
que en el primer mundo el enemigo ya no es el emigrante si no el infectado? pero lo que más me impresiona es como ha
avanzado el futuro. El teletrabajo era una panacea pero va a ser una realidad.
Ahora trabajadores y empresarios lo necesitan. Nos habéis acercado el futuro. Quería
darte las gracias a ti y que se las trasmitieras a los oscuros como tú. Nos
estáis haciendo progresar. Quizá no lo sepas pero en el fondo tienes un buen
corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario